Público
Público

ENFOQUE-Investigadores EEUU abordan bioseguridad en oeste Africa

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

Por Simon Akam

En un remoto laboratorio deloeste africano, el investigador estadounidense Matt Boisen colocasuero de una mujer infectada con fiebre de Lassa sobre unadelgada cinta, poniendo a prueba una nueva forma de diagnosticarel letal virus.

En poco tiempo aparece una reveladora barra horizontal roja.

El laboratorio de Boisen, en el sudeste de Sierra Leona, esun puesto de avanzada de la "guerra contra el terrorismo" delGobierno estadounidense, financiado por un aumento repentino enel gasto en defensa contra ataques biológicos desde los atentadoscontra Nueva York y Washington de hace una década.

Las investigaciones estadounidenses apuntan a limitar lavulnerabilidad de los intereses occidentales ante agentesbiológicos. En el caso de la Lassa un diagnóstico simple einmediato es considerado crucial para lograr eso.

"Ha habido un renovado énfasis en aquellas enfermedadestropicales consideradas como amenazas biológicas (por funcionariogubernamentales en salud)", explicó Boisen sobre su trabajo enLassa, que de forma similar al Ebola, puede hacer que lasvíctimas sangren por sus múltiples orificios.

La fiebre de Lassa, nombrada en honor a la ciudad nigerianadonde fue identificada por primera vez en 1969, integra una listade males "categoría A" elaborada por Estados Unidos, consideradas con el potencial suficiente para tener un granimpacto sobre la salud pública, junto al carbunco y elbotulismo.

La enfermedad es portada por una especie de roedor, elMastomys Natalensis, hallado en la Africa subsahariana y a menudoconsumido como fuente de proteína. Se estima que infecta entre300.000 y 500.000 personas al año, y mata a unas 5.000.

"Se le considera como un agente de riesgo de mayor nivel",dijo el doctor Thomas Geisbert, un académico de la Universidad deTexas y un ex miembro del Instituto de Investigaciones Médicaspara Enfermedades Infecciosas del Ejército de Estados Unidos.

"Sería inocente no pensar que algún grupo terrorista podríausar una de estas cosas para sembrar el caos", agregó.

antes de los ataques del 11 de septiembre - elpresupuesto del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos(NIH, por sus siglas en inglés) para bioseguridad einvestigaciones relacionadas era de 53 millones de dólares.

Pero para el año fiscal 2007, el NIH estaba solicitando másde 1.900 millones de dólares de presupuesto.

SABE BIEN

sonllevadas a cabo en el hospital estatal en Kenama, el sudeste delempobrecido país.

El sostenido aluvión de pacientes con fiebre de Lassa,mantenidos en una guardia de aislamiento, da a los investigadoresacceso al virus.

El personal espera que con el tiempo su nuevo producto dediagnóstico sea barato, simple y lo suficientemente robusto comopara ser llevado al campo, comparable con los actuales análisisde malaria y VIH y reemplazando los complicados procedimientos delaboratorio.

Dicho análisis podría rápidamente identificar un brote enEstados Unidos y además debería reducir dramáticamente el impactode la enfermedad en su territorio de origen. La posibilidades queun paciente tiene de sobrevivir aumentan si recibe tratamientotemprano.

En Kenema, a 300 kilómetros de la capital Freetown, esimposible crear los mismos niveles de protección que losinvestigadores tendrían en un laboratorio de Occidente.

En Estados Unidos, el virus de Lassa es manipulado eninstalaciones de nivel cuatro de bioseguridad, donde losinvestigadores usan "trajes espaciales", pero en Kenema lasmedidas incluyen protectores oculares, guantes y máscaras.

"Sin duda tenemos menos seguridad, menos contención, perotenemos la habilidad de hacer mucho más en la misma cantidad detiempo", dijo Boisen.

Mientras que en el laboratorio trabajan mayormenteextranjeros, un equipo de extensión local persuade a las personasdel lugar para que no consuman al roedor Mastomys, una tareadifícil.

"Sabe bien. Ese es el motivo por el cual nos resulta tandifícil lograr que la gente deje de comer la rata", dijo elresidente Lansana Kanneh.