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ENFOQUE-Libro sobre vacunas hace resurgir el apoyo oculto: autor

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Por Maggie Fox

Cuando comenzaron a llegar lascartas y los correos electrónicos, el doctor Paul Offit empezóa prepararse.

Este pediatra e inventor de vacunas es un destacadodefensor de la inmunización infantil y suele enfrentarse aaquellos que sostienen que las vacunas pueden causar autismo.

Su libro, Autism's False Prophets (Los Falsos Profetas delAutismo), confronta con el investigador británico AndrewWakefield, cuyo estudio ahora desacreditado, aparecido en 1998en la prestigiosa revista médica The Lancet, ligaba a la vacunacontra el sarampión, las paperas y la rubeola con el autismo.

El texto también critica a los grupos organizados queaconsejan a los padres que eviten inmunizar a sus hijos portemor a que las vacunas les produzcan autismo.

El tema se encuentra en el centro de un debate enérgico y amenudo salvaje, pese a la preponderancia de la opinióncientífica a favor de la vacunación.

Offit ha soportado cartas llenas de odio, amenazas demuerte e incluso una llamada telefónica que amenazaba a sushijos.

Sin embargo, su libro fue recibido con un aluvión demanifestaciones de apoyo de parte de padres de hijos conautismo, quienes previamente habían permanecido en silencio.

"Realmente sucedió lo opuesto de lo que había imaginado"dijo Offit en una entrevista.

Una madre de un niño autista de 8 años escribió: "Realmenteme enfada cuando escucho a otros difamarte".

En tanto, otra mamá de un chico de 10 años con problemas deautismo escribió: "Soy una madre muy poco popular en la escuelade mi hijo porque recomiendo que se vacune a los niños".

"Prefiero lidiar con el autismo (aunque algunos días mevuelvo loca) que enterrar a mi hijo por una enfermedad quepodría haberse evitado," decía el comentario.

PADRES DESESPERADOS

El autismo es un desorden mental caracterizado porproblemas de interacción social, conductas repetitivas y otrossíntomas.

Las personas con una versión moderada llamada síndrome deAsperger suelen desenvolverse relativamente bien en sociedad,aunque tienen problemas para relacionarse con los otros.

En cambio, quienes presentan los síntomas más extremospodrían tener problemas para hablar y además padecer severasenfermedades y retrasos mentales.

Sondeos de los Centros para el Control y la Prevención deEnfermedades de Estados Unidos (CDC por su sigla en inglés)indican que uno de cada 150 niños padece uno de los llamadosdesórdenes del espectro autista.

Nadie sabe cuál es la causa del autismo, no existe un buentratamiento y los padres a menudo se sienten comprensiblementeabatidos.

Semanas atrás, una corte federal de Estados Unidosespecializada en vacunas falló en contra de tres familias quealegaron que ciertas inmunizaciones les habían causado autismoa sus hijos.

Offit espera que el fallo, sumado a las docenas de informescientíficos al respecto, pueda tranquilizar a los padres cuyostemores a las vacunas han causado una caída en los índices devacunación en los países desarrollados.

Como consecuencia, enfermedades infantiles como elsarampión están resurgiendo. En Inglaterra y Gales seinformaron 1.300 casos de sarampión en el 2008 y 197.000personas murieron a causa de esa enfermedad a nivel mundial enel 2007.

En enero, un niño de 7 años sin vacunar, del estado deMinnesota en Estados Unidos, murió de meningitis causada por laHaemophilus influenzae, una infección que puede evitarse conuna vacuna infantil de rutina.

Estos números frustran a los funcionarios de salud pública,quienes citan estudio tras estudio para demostrar que no hayconexión entre las vacunas y el autismo.

Algunos de los detractores de las vacunas creen que losdoctores y las agencias federales de la salud, como los CDC,han complotado en secreto con los fabricantes para tapar lospeligros de las vacunas.

Muchos han acusado a Offit de perjudicar a los niños. Unade las personas que se comunicó con él incluso amenazó a sushijos.

"El sujeto dijo, 'Todos queremos lo que es mejor paranuestros hijos y tú quieres lo que es mejor para tus hijos,Will y Emily, quienes van a la escuela Kenwood' Y luego colgó.Eso me asustó", dijo Offit.

El propio Offit en particular ha sido objeto deescepticismo porque ayudó a inventar la vacuna Rotateq, ahoracomercializada por Merck & Co. para evitar el rotavirus.

"Nunca nos pagó Merck. Nuestra financiación siempre provinode los NIH (Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos),"dijo el experto.

MUERTE ESPELUZNANTE

Su determinación por inventar una vacuna comenzó en 1979cuando, como doctor que se estaba formando en la University ofPittsburgh, ayudó a un equipo que intentaba salvar a una bebéde nueve meses con diarrea severa y vómitos producto delrotavirus.

"Nunca había visto a una niña tan deshidratada," dijoOffit. "Tratamos de introducirle una vía IV (intravenosa).Nunca se movió," agregó.

"Todos nos quedamos allí horrorizados de que alguienhubiese muerto de diarrea viral. La madre estaba afuera. Luegodebes abrir la puerta y decirle que entre y vea a su niñamuerta, a esa niña de 9 meses antes saludable," dijo eldoctor.

Offit y otros expertos señalan que los padres de hoy en díarara vez ven a sus hijos morir a causa de enfermedades que haceunas décadas solían quitar la vida a los niños pequeños y poreso a veces no pueden apreciar el valor de las vacunas.

Estos científicos también observan que cada tantos añoscambian los fundamentos contra la vacunación. Los primerosopositores dijeron que la vacuna contra el sarampión de algúnmodo causaba un misteriosa condición.

Luego sostuvieron que el motivo era el preservativo en basea mercurio que se usaba en algunas vacunas y más tardeplantearon la idea de que algunos niños están de algún modopredispuestos a ser hipersensibles a las vacunas.

Algunos temen que las vacunas de alguna forma dañen odebiliten el sistema inmune.

No obstante, Offit dijo que en las vacunas contra 14enfermedades distintas que actualmente se administran a losniños en Estados Unidos, existen menos agentes inmunológicosque en dos inyecciones aplicadas en 1980.

"Sobre la superficie del cuerpo viven billones debacterias. Somos azotados cuando nacemos y podemos manejarlo.Las vacunas no son nada. Son una gota en el océano", finalizóOffit.