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ENFOQUE-Niños pakistaníes, perseguidos por recuerdo inundaciones

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Por Michael Georgy

Raja Hussain, de 10 años,todavía ve el agua de una inundación avanzando estruendosamentehacia su aldea agrícola casi todas las noches. Suenan como untren de alta velocidad.

Fuertes inundaciones producto de las lluvias monzónicasazotaron Pakistán hace seis meses. Sin embargo, esas intensasimágenes aún aparecen en las pesadillas del niño pakistaní.

"En los sueños me veo rezándole a Alá para que nos ayude",dice Hussain.

Uno de los peores desastres naturales en la historia dePakistán dejó aproximadamente a 11 millones de personas sinhogar, 2.000 víctimas fatales, destruyó cientos de miles dehectáreas de cultivos y fulminó la economía.

Además causaron un fuerte estrago psicológico y los niños sonlos más vulnerables.

Un estudio de Save the Children arrojó que el 87 por cientode los niños entrevistados se mostraron estresados y agresivos,un 75 por ciento no se podía expresar adecuadamente y un 70 porciento se sentía inseguro, con temor a las personas, al agua, alos lugares abiertos o a la oscuridad.

En Mir Hassan, en la provincia sureña de Sindh, la másafectada por las inundaciones, trabajadores humanitarios intentanaportar estabilidad psicológica a los niños.

La idea es borrar los recuerdos perturbadores haciéndolosparticipar en juegos o dibujar imágenes de la parte más espantosade las inundaciones para que puedan lidiar con ellas. Se llamaasesoramiento psicosocial.

Algunos niños, así como también adultos, tienen problemaspara dormir debido al trauma.

"Si no duermes por varios días puedes sufrir de psicosis",dijo Ea Suzanne Akasha, de la Cruz Roja Danesa, quien dirige unaunidad psicosocial.

"La gente empieza a imaginar que ve cocodrilos y cosas quesalen de las paredes", agregó.

PROFUNDA ANSIEDAD

Combatir el estigma que generalmente acompaña la enfermedadmental puede hacer que la tarea sea aún más difícil. Algunos delos enfermos mentales por las inundaciones están atados a árboleso sillas en las aldeas.

Durante una sesión psicosocial en Mir Hassan, un voluntariode la Cruz Roja pakistaní arroja una pelota de fútbol a un grupode niños, cada uno de los cuales grita su nombre cuando laatrapa. Otros juegan cricket en la tierra.

Cerca de allí hay aldeanos en cuclillas frente a un muro quedurante las inundaciones quedó bajo 4 metros de agua. Observanlas actividades desde el otro lado de un canal de agua verde,espesa y podrida.

Los recuerdos de personas escapando desesperadamente de lasinundaciones y el agua subiendo hasta sus rodillas, aúnaterrorizan a Fawzia Ali Siyal, de seis años.

La niña participa en actividades y juegos, pero no pierde devista a su hermana de ocho años, quien también ha quedadotraumatizada por las inundaciones.

"Cuando mi hermana mayor piensa en las inundaciones se hacepis encima. Le digo que no se preocupe. Que todo va a estarbien", afirma Fawzia.

Los adolescentes están tratando de lidiar con la situación.Safraz Shahnawaz, de 15 años, se ha vuelto antisocial y confrecuencia se enfada sin razón aparente.

"A menudo veo fantasmas cuando duermo. Tienen rostrosenojados", señala.

Hasta 7 millones de personas permanecen desplazadas por lasinundaciones, según Save the Children. Muchos de los que pudieronregresar a sus aldeas tienen pocos recursos para ganar dinero yreconstruir sus casas o retomar la educación de sus hijos, por loque dependen mayormente de grupos asistenciales.

"Hay una necesidad urgente de que los niños y sus familiasregresen a hogares y escuelas adecuadas para que puedan volver atener vidas normales", dijo Save the Children.

Raja Hussaid dijo tener ganas de ser ingeniero electrónico,sosteniendo orgullosamente libros escolares, uno de los pocosafortunados que está estudiando de nuevo. Pero no hace faltamucho para que su ansiedad vuelva a aflorar.

"A veces escucho a mis maestros hablar sobre lasinundaciones", afirmó nerviosamente.

Los trabajadores asistenciales confían en que pueden ser deayuda, a pesar de los profundos daños psicológicos. Los niños sereúnen para turnarse cantando canciones, algunos dicen en bromaque el desastre pudo haberlos preparado para otros traumas másadelante en sus vidas.

"Protéjeme Alá para que mi amor no me deje", cantaba unniño.