Publicado: 04.05.2014 13:49 |Actualizado: 04.05.2014 13:49

El enigma de la Gioconda humana, a punto de ser resuelto gracias al ADN

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El misterio que rodea al cuerpo de Lisa Gherardini, la modelo inmortalizada por Leonardo Da Vinci en "La Gioconda", puede resolverse 600 años después de su muerte, pues expertos forenses y antropólogos trabajan ya con el ADN de unos restos óseos que podrían corresponder a esta noble florentina. "Un equipo de expertos trabaja ya con el ADN de una mujer que podría ser Lisa Gherardini", explicó a Efe Silvano Vinceti, presidente del Comité Nacional italiano para la Valoración de los Bienes Históricos, Culturales y Ambientales. El paradero del cuerpo de Lisa Gherardini del Giocondo es uno de los secretos mejor guardados de la historia del arte, ya que ni historiadores ni antropólogos forenses han logrado esclarecer dónde se encuentra la musa de Da Vinci, fallecida, según documentos de la época, en 1542.

Se sabe que fue enterrada en el convento de Santa Úrsula en Florencia (Toscana, centro), pues, tal y como afirmó el historiador, hay documentos escritos por el párroco de la iglesia que así lo corroboran. "Esto es cierto, Lisa Gherardini fue enterrada allí, pero a mediados del siglo XVI la iglesia sufrió una remodelación", recordó Vinceti, que explicó que fue entonces cuando se pierde su pista. Pero las investigaciones, iniciadas hace dos años por el Comité Nacional italiano para la Valoración de los Bienes Históricos, Culturales y Ambientales, con el fin de dilucidar el lugar en el que reposa uno de los rostro más famosos del mundo, están llegando a su fase final.

Lisa Gherardini fue enterrada en el convento de Santa Úrsula, pero la iglesia sufrió una remodelación y sus restos se perdieron Hace dos años, científicos del Comité presidido por Vinceti desenterraron el esqueleto de una mujer contemporánea de Lisa Gherardini. Para su identificación -aclaró Vinceti- se abrió el pasado agosto de 2013 la Capilla de los Mártires en la basílica de la Santísima Anunciación de Florencia, donde está enterrada la familia de Gherardini. "Del sepulcro se extrajeron los restos de su marido, el comerciante florentino Francesco del Giocondo y de uno de sus cinco hijos, Piero, además de Bartolomeo, otro hijo, fruto del primer matrimonio de Del Giocondo", explicó.

Desde entonces y hasta ahora, los cuerpos han sido sometidos a numerosos exámenes científicos para determinar si verdaderamente pertenecen a la familia Del Giocondo, ya que la capilla fue vendida a otra familia en el siglo XVIII. Los resultados fueron favorables, y ahora, el secreto parece estar a punto de revelarse, pues un equipo de investigadores de la Universidad de Bolonia compara el ADN de los restos óseos encontrados en Santa Úrsula con el de los familiares de la modelo inmortalizada por Da Vinci entorno a 1506.

El equipo está dirigido por Giorgio Gruppioni, jefe del laboratorio de Antropología Ósea de la Universidad de Bolonia, y Antonio Moretti, de la Universidad de L' Aquila. "La extracción del ADN no es una tarea fácil y requiere su tiempo, por lo que es imposible precisar una fecha concreta en la que tendremos los resultados", señaló Vinceti.

Documentos de la época solucionaron el primer misterio: la sonrisa de Mona Lisa corresponde a Lisa Gherardini

Lo que parece indudable es que Lisa Gherardini fue la mujer retratada por Leonardo Da Vinci. Numerosos documentos que se conservan en el Archivo de Estado de Florencia han demostrado que Mona Lisa nació y vivió en la Toscana italiana. Así lo constata, explicó el investigador, la nota encontrada en el margen de un libro que se conserva hoy en la biblioteca de la Universidad de Heidelberg (Alemania), en la que Agostino Vespucci, amigo de Leonardo Da Vinci, escribió: "Leonardo se encuentra trabajando en tres obras pictóricas, incluyendo el retrato de Lisa Gherardini". "También el escritor Giorgio Vasari dijo en 1550: 'Leonardo hizo para Francesco Del Giocondo el retrato de su esposa Mona Lisa'", añadió Vinceti.

La Gioconda, un óleo sobre tabla de 77 por 53 centímetros, pintado entre 1503 y 1519, fue comprada por el rey Francisco I de Francia a principios del siglo XVI y desde entonces es propiedad del Estado francés. En 1911, fue robada en París, pero se encontró dos años después en Florencia. Desde entonces nunca ha retornado a esta cuna del Renacimiento, ni siquiera para exhibirse de forma temporal. El Comité italiano lucha desde hace años para que la pintura regrese temporalmente a Italia e incluso envió una carta al director general de Patrimonio del Ministerio francés de Cultura, Vincent Berjot, que rechazó esta posibilidad.