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Enoturismo: más allá de los taninos

Las denominaciones de origen se esfuerzan por atraer al cliente al mundo de los vinos mediante experiencias multimedia y explicaciones sencillas

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A la hora de hablar de vinos en España hay dos denominaciones de origen que sobresalen por encima del resto: Rioja y Ribera del Duero. Dos nombres que para quien tiene olfato diestro y paladar fino son fáciles de distinguir, pero que para el poco avezado requiere su tiempo.

Ese es el paso que quiere dar la industria con un nuevo modelo de negocio por el que se viene apostando, el enoturismo, que quiere en atraer al cliente más allá del vaso y de la botella. Demostrar a la gente que el vino 'es algo vivo', en palabras del enólogo Roberto Rodríguez, quien explica que hacer vino no es hacer 'zapatillas', sino algo mucho más dinámico.

Rodríguez trabaja distinguiendo aromas para Bodegas Palacio, que cuenta con dos hectáreas de viñedos en el pueblo alavés de Laguardia. Sin embargo, afinar el olfato no es su única labor, también ha de ser didáctico. Forma parte del enoturismo, que requiere de la presencia directa de profesionales que expliquen a los clientes el producto con el que trabajan.

La idea es cambiar fin de semana en la playa por dos días en una bodega

El experto participa de la idea que pretende cambiar el clásico fin de semana de playa por una estancia en una bodega. Al hotel y el restaurante se le suma una visita guiada por las instalaciones además de una cata comentada por el propio Rodríguez. El precio: no más de diez euros.

En esta nueva visión del negocio cada uno hace su apuesta. En plena Rioja alavesa se pueden observar diversos modelos de atraer la atención del turista. Bodegas Palacio cuenta con una antigua bodega del siglo XIX reconvertida en hotel y en cuyas entrañas aún se conservan botellas de más de medio siglo de antigüedad.

Un edificio antiguo y poco llamativo en contraste con otras bodegas de Rioja que, a pocos kilómetros, han apostado por la arquitectura como elemento diferenciador. Tal es el caso de Ysios, con la construcción hecha por Calatrava, o Marqués de Riscal, que contrató a Farnk Gehry para renovar la imagen de sus bodegas.

Esa lucha por acercar al cliente hacia el vino no sólo se circunscribe a La Rioja. A orillas del río Duero, numerosas bodegas se reparten las grandes extensiones de viñedos que forman parte del paisaje, más árido y menos verde que el riojano.

Algunas bodegas apuestan por la arquitectura, otras por la didáctica multimedia

Sin embargo, en este lugar la experiencia turística da un paso más. El ejemplo es Viña Mayor, que cuenta con unas modernas instalaciones en Quintanilla de Onésimo (Valladolid) donde también se organizan visitas guiadas y catas comentadas.

Allí la apuesta es por una experiencia multimedia compuesta por luces, imágenes y sonidos que se combinan con pasillos llenos de barricas y maquinaria industrial. 'Con esto pretendemos hacer la visita mucho mas didáctica', concluye Pilar Zumft, encargada de marketing de Hijos de Antonio Barceló, la empresa propietaria de Viña Mayor.

La visita está dirigida por Gema García, relaciones públicas de de la bodega, que a través de un dispositivo portátil controla todo: desde un caleidoscopio digital donde se explica el proceso de elaboración, hasta la proyección de imágenes en el techo en las que se relaciona arte, astronomía y vino.

Un contraste más dentro del mundo del vino que se añade a los que forman los taninos, los aromas y los colores del propio caldo.