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El entierro simbólico de Federico García Lorca

Portabella filma en Mudanza la operación de vaciado de la Huerta de San Vicente

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En la que es quizás la secuencia central de Mudanza, dos profesionales envuelven con esmero el famoso retrato de Federico García Lorca que pintó Gregorio Toledo y que cuelga de una de las paredes de la Huerta de San Vicente (Granada), la casa de veraneo de la familia del poeta. Lo meten en una caja de embalaje y la cierran a conciencia. Como si se tratara del funeral que Lorca no tuvo.

El director de la pieza, Pere Portabella, aclara: 'Mientras en la fosa común en la que lo están buscando no dan con sus restos, en la película se encuentra una manera de volver a enterrarlo. La secuencia del embalaje del cuadro cobra una dimensión ritual. Es como si lo encontráramos por fin y se le diera tierra', explica.

'En la película se encuentra una manera de volver a enterrarlo'

El viernes llega a cinco salas de cine españolas Mudanza, el cortometraje de 20 minutos en el que Portabella desvalijó la casa de Lorca, en un intento de 'recuperar su presencia al hacer evidente la ausencia'.

Como un fantasma (podría ser el del propio Lorca), la cámara recorre primero la casa amueblada, para luego ser testigo del despojo progresivo de los muebles. La cama de Lorca, el piano de cola, el sofá, las plantas... van desapareciendo en un proceso meticuloso y ordenado de desalojo que va dando lugar a un frío vacío.

'Quise evocar la mística antropológica de los espacios vacíos'

'Quise darle la vuelta al concepto de casa-museo decimonónico, que coloca los objetos en primer término de manera fetichista. Quise recuperar el silencio y evocar la mística antropológica de los espacios vacíos', asegura el director de El puente de Varsovia (1989), que cierra la intervención con una toma de los muebles plastificados y amontonados en un almacén.

El cortometraje de Portabella, que hace ya un año se presentó por primera vez en la Huerta de San Vicente durante el ciclo de intervenciones que comisarió Hans Ulbrich Obrist, viene acompañado de la obra de otro autor independiente y veterano. Mudanza precede a Singularidades de una chica rubia, la última película de Manoel de Oliveira. Dos filmes entre los que, según Portabella, se establece 'una buena convivencia desde la diferencia'.