Público
Público

El entusiasmo de los jóvenes y la sombra de la pederastia marcan la jornada del Papa en N.Y.

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

El entusiasmo de cerca 20.000 jóvenes durante el encuentro en el seminario de San José y el llamamiento a la "purificación" de la Iglesia estadounidense tras el escándalo de la pederastia marcaron la quinta jornada de la visita del papa Benedicto XI a Estados Unidos.

La ceremonia en la explanada ante el Seminario de San José en la localidad de Yonkers, a las afueras de Nueva York, estuvo caracterizada por la espontaneidad y el entusiasmo de los jóvenes, que no dejaron de cantar y de gritar "Vivas al Papa", y "Te queremos" durante todo el acto.

El entusiasmo de los jóvenes contagió a Benedicto XVI, quien asistió divertido a los cánticos y coros, y que incluso rompió el férreo protocolo de este tipo de ceremonias para levantarse a besar a cada uno de los chicos que intervinieron.

En su discurso, el Papa confió a los jóvenes que su adolescencia fue "arruinada por un régimen funesto": el nazismo.

"Su influjo creció, filtrándose en las escuelas y en los organismos civiles, así como en la política e incluso en la religión, antes de que pudiera percibirse que era un monstruo", dijo.

También advirtió que "el poder destructor permanece". "Decir lo contrario será engañarse a sí mismo", sostuvo, aunque añadió que "éste jamás triunfará".

Benedicto XVI habló, igualmente, de los problemas de la juventud, "como el abuso de la droga, la falta de casa o la pobreza, el racismo, y la violencia o la degradación, que sufren sobre todo muchas mujeres".

Explicó que todas estas son producto de "una actitud mental envenenada, que se manifiesta en tratar a las personas como meros objetos".

Asimismo, les advirtió de que la tierra soporta el peso "de la avidez consumista y de la explotación irresponsable", y les invitó a "rechazar toda tentación de ostentación, hacer carrera o de vanidad y a vivir con caridad, castidad y humildad".

El clima de espontaneidad que dominó todo el acto hizo incluso que el Papa olvidase el mensaje que tenía que dirigir en español a los seminaristas de San José.

"Se me olvidaba mi español", exclamó Benedicto XVI, después de que su secretario, Georg Gänswein, se lo recordó.

Por la mañana, en una solemne ceremonia en la catedral de San Patrick, en el corazón de la Gran Manzana, y ante 3.000 miembros del clero de la Costa Este de Estados Unidos, instó a la Iglesia Católica del país a que comience un "tiempo de purificación" después del escándalo de los abusos sexuales cometidos por curas pederastas.

Joseph Ratzinger recordó que durante este viaje ya habló del "daño" que causó a los fieles, y especificó que en esta ocasión quería expresar a los sacerdotes y religiosos su "cercanía espiritual" y ánimo para afrontar "los continuos desafíos surgidos por esta situación".

Pidió que llegue para el clero estadounidense "un tiempo de purificación para cada uno y para cada iglesia y comunidad religiosa, y también un periodo de sanación".

"Los animo a colaborar con sus obispos que siguen trabajando eficazmente para resolver este problema", añadió.

La ceremonia en San Patricio tuvo un doble significado, pues coincidió con el tercer aniversario del pontificado de Benedicto XVI.

Por lo que, al final de la misa, el Papa agradeció a los fieles su "amor", y aseguró que hará todo lo posible para ser "un verdadero sucesor del gran San Pedro, un hombre que tenía sus defectos y sus pecados pero que fue la piedra de la Iglesia".