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Los equipos de rescate siguen esperando a poder entrar en la mina de Nueva Zelanda

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Los servicios de emergencia esperan hoy la confirmación de que no hay peligro por gases tóxicos o inflamables para iniciar las labores de rescate de los 29 mineros atrapados en Nueva Zelanda, informó la Policía.

Por el momento, se están analizando muestras del aire dentro de la galería para establecer si es seguro entrar en ella, según el comandante Gary Knowles.

Knowles explicó que los equipos de rescate tienen previsto bajar a la mina en las próximas 24 horas.

"Por ahora no podemos entrar a la galería, seguimos esperando a que sea posible. No voy a poner en peligro a más gente", añadió el jefe de la unidad que intentará rescatar a los trabajadores, con los que no se ha podido contactar desde la explosión de ayer por la tarde en el yacimiento de Atarau, en la Isla Sur de Nueva Zelanda.

Las autoridades todavía confían en que todos los 29 podrán salir con vida de la mina, aunque el alcalde de la cercana localidad de Greymouth, Tony Kokshoorn, reconoció que "cada hora que pasa, es más difícil".

El primer ministro neozelandés, John Key, envió su respaldo a los mineros, les transmitió un mensaje de ánimo del príncipe Guillermo de Inglaterra y aseguró que se hará todo lo posible por rescatarles sanos y salvos.

Los 29 trabajadores atrapados tienen entre 17 y 62 años y entre ellos hay tres ciudadanos británicos y dos australianos.

Se cree que se encuentran a sólo 150 metros de la superficie, pero a 2,5 kilómetros de la entrada de la mina, bajo un túnel que pasa por debajo de la cordillera de Paparoa hasta los yacimientos de carbón propiedad de la compañía Pike River.

El consejero delegado de Pike River, Peter Whittall, anunció que se está bombeando aire fresco dentro de la galería y que es posible que los mineros hayan encontrado un refugio en algún lugar de la misma.

Whittall especuló que "es probable que estén sentados alrededor de una tubería abierta, sin entender por qué estamos tardando tanto en ir a por ellos".

Sin embargo, el apagón que provocó la explosión de gas metano, cuya causa se sigue investigando, averió el sistema de ventilación dentro de las galerías.

Unas horas después del estallido, dos trabajadores consiguieron salir por su propio pie y afirmaron que tres compañeros más estaban de camino, aunque éstos jamás aparecieron.

Las familias de los mineros confían en que se produzca un final feliz aunque no tan prolongado como el de los 33 chilenos que sobrevivieron tras pasar varias semanas atrapados a 700 metros de profundidad.