Publicado: 30.01.2014 13:51 |Actualizado: 30.01.2014 13:51

Erasmus: anticipación y cumplimiento

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Lorena Calderón
Periodista

Los guionistas cinematográficos suelen recurrir a la técnica de la anticipación para hacer énfasis a un momento de la película que con posterioridad cobrará sentido con la pericia del cumplimiento. A veces se tratan de primeros planos de objetos, otras mediante personas que se mantienen en segundos planos, y en ocasiones sencillamente ofreciendo información. Un ejemplo de ello sería en El Silencio de los Corderos, cuando Clarice reconoce al psicópata gracias a una mariposa. Las anticipaciones también son claves para la anagnórisis, es decir, para el conocimiento de la identidad de un personaje. Llegados a este punto os estaréis preguntando qué relación guarda esta explicación (sobre estrategias cinematográficas) con la última ocurrencia de Wert en relación a las becas Erasmus. Ahora lo entenderéis.

El detonante sobre "el curso de la deshonra y vergüenza pública" (como diría el bueno del doctor Lecter) del ministro Wert se encuentra fechado a un catorce de abril del 2012, aquél día el ministro de Educación puso en entredicho la calidad de la beca Erasmus, sobre la que concluyó no estaban "basadas en criterios universitarios". El primer punto de giro de esta película la vivimos hace unas semanas, (antes de terminar el año), cuando de forma sorprendente estudiantes de Erasmus se enteraron por el Boletín Oficial del Estado (y con el curso académico empezado) que no recibirían la ayuda económica estipulada dada la reducción en esta partida presupuestaria. Es decir, la Unión Europea concedió para este curso (2013-2014) unos 51 millones de euros, a los que Wert sumaría otros quince, sin embargo esta aportación llegó a los 34 millones tras una aprobación adicional de diecinueve en los Presupuestos Generales del Estado, fruto de la rectificación del Ministro ante el descontento generalizado por su torticera actuación política.

A mitad de esta película se produce una complicación, (recurso al obstáculo) que muchas veces se construyen en forma de anticipación, ¿recordáis? Bruselas tilda de "basura" las declaraciones de Wert sobre las becas Erasmus. Si hacemos un flashback recordaremos que el ministro afirmaba (sin sonrojo alguno) que la cifra de estudiantes con beca europea pasaría "de 40.000 a 20.000" a consecuencia de una reducción a la mitad de la financiación procedente de Europa. La respuesta de Bruselas ya la conocéis.

Esta semana se ha producido el segundo punto de giro, Wert mantendrá el número de plazas limitando la estancia de los estudiantes a un semestre, ¡Dos por el precio de uno! Aquí está: anticipación y cumplimiento. El Ministerio de Educación recibirá 2,4 millones de euros más por parte de Europa para sufragar la estancia a 30.000 estudiantes , los 10.000 restantes serán fruto de los dieciocho millones que aportará Wert, es decir, dieciséis millones menos con respecto a este curso.

Dicho y hecho, esta vez no ha reducido plazas sino tiempo. En lugar de conceder una beca para dos semestres a 20.000 alumnos, lo hará para un semestre a 40.000. ¡Pura estafa!

Como había manifestado las anticipaciones son claves para la anagnórisis, ya conocemos la identidad de Wert, el verdadero Wert, y aún queda por escribir el climax de esta película. Por suerte, queda en nuestras manos (los espectadores) escribir la resolución del guión. Podemos optar por un happy end y poner punto final a la legislatura de Rajoy y compañía, o por el contrario introducir un anticlímax y prolongar esta agonía. Yo lo tengo claro, soy de finales felices, ¡segundas partes nunca fueron buenas!