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Erdogan pone el broche final en Libia a su viaje por países revolucionarios

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El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, puso hoy en Libia el broche final a una gira de apoyo a las revoluciones árabes asegurando que "el tiempo de los regímenes dictatoriales ha terminado".

Erdogan pronunció estas palabras ante unas dos mil personas en la antigua plaza Verde de Trípoli, lugar insignia del coronel Muamar el Gadafi, y que los rebeldes han rebautizado con el nombre de la plaza de los Mártires.

Tras participar en el preceptivo rezo del mediodía del viernes junto al presidente del Consejo Nacional Transitorio, Mustafa Abdulyalil, y el jefe del Gobierno, Mahmud Yibril, Erdogan dirigió un discurso a los libios que se encontraban en la plaza, que lo interrumpieron en varias ocasiones con gritos de apoyo a Turquía, a Libia y al pueblo sirio.

"Quien envía tanques contra su pueblo no puede gobernar ese pueblo", dijo posteriormente a los periodistas Erdogan refiriéndose al máximo dignatario de Damasco, Bachar al Asad, sobre quien aseguró que "tendrá que rendir cuentas" por sus actos.

Erdogan, que mostró su apoyo al CNT, a Abdulyalil y a los "revolucionarios", no sólo buscó la empatía de los libios a través de su ataque a las dictaduras y la defensa de los principios democráticos, sino también a través de la religión que ambos países comparten: el islám.

Sobre éstos dos ejes, islám y democracia, Turquía parece querer levantar una base sobre la que forjar una nueva relación con los países árabes, y especialmente Egipto, Túnez y Libia, donde los viejos dictadores han caído.

"La hermandad árabo-turca está resurgiendo sobre la base de la democracia, el desarrollo económico y la libertad", dijo el jefe de la campaña electoral de Erdogan Erol Olcok a un grupo de periodistas.

Preguntado por Efe, Olcok reconoció que "definitivamente la postura de Erdogan está favoreciendo a su popularidad", pero insistió que su gira era "en nombre de la libertad, la democracia y los derechos humanos".

Erdogan, que no pasará a la historia por haber sido el primer mandatario en visitar el Trípoli post-Gadafi, ya que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el primer ministro británico, David Cameron, se adelantaron ayer en una visita relámpago y anunciada en el último momento, quiso insistir también en la idoneidad de la fecha de su visita.

"Hoy es un importante día, es el día en el que fue ahorcado hace 80 años el mártir Omar el Mujtar", símbolo de la lucha independentista libia y que fue ajusticiado en 1932 por las autoridades del régimen fascista de Benito Musolini en Italia, dijo Erdogan.

"Hoy en Libia es el día de los mártires y estoy contento de visitar Libia en este día", dijo el primer ministro turco que, además, instó a los libios a que no permitieran que se salieran con la suya "quienes quieren controlar las riquezas libias", en lo que parecía otra referencia velada a la visita de Sarkozy y Cameron.

Un miembro de la comitiva de Erdogan se precipitó tras su discurso a preguntar a los periodistas si Sarkozy y Cameron habían sido recibidos con el mismo calor por el pueblo libio.

Por su parte, Abdulyalil también defendió la religión islámica compartida y destacó que Erdogan no había sido recibido como huésped, sino como un hermano musulmán.

"El islám es capaz de crear progreso y desarrollo", dijo el presidente del CNT, que mostró su deseo de inspirarse en el modelo turco como un estado democrático e islámico.

Un modelo que según el presidente de la fundación turca SETA para la investigación política económica y social, Taha Özhan, no es fácil de reproducir fuera de Turquía.

"No es fácil poner a Turquía como modelo. Los modelos políticos no se pueden copiar y pegar. El modelo turco tiene sus propias propiedades, tiene cientos, miles de elementos particulares", dijo Özhan preguntado por Efe.

Asimimso, y más allá del tercer puesto obtenido en esta carrera política, Erdogan, que antes de volver a Ankara también hizo escala en Misrata y Bengasi, aseguró que "esta noche o mañana" su país enviará ayuda humanitaria a las ciudades todavía controladas por las tropas gadafistas.

"En Sebha (suroeste) y Bani Walid (noroeste) diez mil personas tienen problemas de comida y agua por la situación", dijo Erdogan en referencia a los combates que se desarrollan en esas localidades libias y cuya intensidad ha aumentado en los últimos días.

"Sirte, Sebha, uníos a esta revolución, haced como vuestros hermanos en Trípoli y Bengasi. No queremos más víctimas ni más derramamiento de sangre", dijo Erdogan antes de subrayar que "lo que ocurrió en Trípoli y Bengasi pasará en otras zonas porque nadie puede oponerse al deseo del pueblo".

Jorge Fuentelsaz