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Érika Villaécija prevé su retirada de la alta competición tras Londres 2012

EFE

La nadadora Érika Villaécija -24 años- aún ve lejana su retirada de la alta competición, pero casi está convencida que "no" irá más allá de los próximos Juegos Olímpicos de Londres en 2012.

"Quiero llegar en plenitud a esa cita -serán sus terceros Juegos- e intentar despedirme de la alta competición por la puerta grande, si fuera con una medalla, mucho mejor, pero sobre todo con un buen sabor de boca", declaró a Efe en una entrevista esta nadadora, barcelonesa de nacimiento, aunque leonesa por raíces y sentimiento, en un descanso de su ajetreado tren de entrenamientos en el CAR de San Cugat.

Tras un breve descanso de una semana, que aprovechó para ver a sus familiares en la localidad leonesa de Cogorderos, ha vuelto su agenda frenética de sesiones preparatorias de mañana y tarde, tanto en la piscina como en el gimnasio a las órdenes de su entrenador, Joan Fortuny.

La nadadora todavía no descarta que, en algún momento de sus próximas temporadas, pueda optar por realizar un periodo de preparación fuera de España y, en concreto, se inclinaría por buscar la cuna de las mejores nadadoras en su especialidad, situada en Londres, la gran urbe donde tiene depositado su sueño futuro.

Mientras tanto sigue disfrutando de sus habituales visitas a tierras leonesas donde recibe "todo el calor y el sentimiento" y donde se siente tratada como "una leonesa más, lo que produce una enorme ilusión", al haber recibido incluso reconocimientos por parte del Ayuntamiento de Villamejil.

Atrás ha quedado ya el recuerdo amargo de lo ocurrido en Pekín el pasado verano, donde una inoportuna bronquitis con fiebre añadida, condicionó sobremanera sus opciones de haber luchado por una medalla, que ya ha conseguido en Europeos y Mundiales, cuando además el tercer peldaño del podio estuvo a su alcance.

"Fue una enorme decepción, porque la enfermedad me hizo perder la concentración, cuando antes de los Juegos me veía con serias opciones de medalla ya que conocía a mis rivales y a muchas las había ganado, por eso nunca olvidaré lo que allí ocurrió", afirmó.

De todas formas, ya piensa en el desquite deportivo y el objetivo está claramente fijado en los Mundiales en piscina larga de Roma el próximo verano (julio) donde espera refrendar sus registros, la tercera mejor marca mundial en 1.500 libres y la sexta en 800, sus dos pruebas predilectas, aunque también las compagine con los 400 e incluso los 200.

Érika no pretende, ni de largo, intentar emular al "gigante" estadounidense Michael Phelps, al que tan cerca pudo ver en Pekín "porque nadadores de esas condiciones sólo hay uno y es mejor no abarcar en exceso, sino centrarse en las pruebas en las que hay más opciones, alguna de ellas claramente dominada por las europeas".

Villaécija, que acaba de cambiar de club, abandonando por problemas económicos el CN Hospitalet para irse al de su hermano Álex, el San Andreu, no deja de lado su faceta como estudiante de Psicología, que espera le sirva para un futuro profesional ligado al deporte y, más en concreto, a la natación, aunque en la actualidad reconozca que "vive de la natación" gracias a las diferentes ayudas.

Y es que la nadadora de ascendencia leonesa considera que "la cabeza es una parte importante de los éxitos deportivos y más en una especialidad donde dependes de tí misma. Por eso hay que ser fuerte en las decepciones, pero también en los triunfos", apuntó.

Sobre el momento de la natación española, Érika considera que "ni era tan bueno como se creyó después de los Europeos, donde ya se ha dado un salto de calidad, ni tan malo como se criticó tras Pekín", aunque confía en una "nueva época" que ha de llegar con el relevo de Fernando Carpena en la Federación Española de Natación.

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