Publicado: 13.08.2015 17:15 |Actualizado: 13.08.2015 17:15

Un eritreo que iba a ser deportado se confiesa culpable del crimen de Ikea

La policía ha rechazado por el momento tanto la motivación política en el crimen como una conexión previa entre el sospechoso y los dos fallecidos. 

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:
Un coche de la policía en frente de una tienda de Ikea en Västerås, Suecia./ REUTERS

Un coche de la policía en frente de una tienda de Ikea en Västerås, Suecia./ REUTERS

BERLIN- Un ciudadano eritreo que iba a ser deportado se declaró este jueves culpable de la muerte a puñaladas de una madre y su hijo en una tienda de Ikea en Västeras, en el sur de Suecia, ocurrido el martes. Según informaron medios locales, el hombre, un ciudadano eritreo de 36 años que había solicitado el permiso de residencia en Suecia, reconoció haber atacado a los dos fallecidos, una mujer de 55 años y su hijo de 28, y haberse agredido a sí mismo justo después.

La Agencia Migratoria de Suecia afirmó este jueves que el sospechoso iba a ser deportado de forma inminente. El día anterior al doble crimen había mantenido una reunión con funcionarios de inmigración para discutir su petición de un permiso de residencia, que había sido rechazado.



La información se dio a conocer poco después de que el hospital de Västeras informase de que el sospechoso había recuperado la consciencia y permanece "grave", después de ser encontrado herido por arma blanca en el lugar del crimen.

Cerca del centro de Ikea fue detenido un joven de 23 años que residía en el mismo albergue de refugiados en el que pernoctaba el principal sospechoso y que ha rechazado cualquier relación con el incidente. El joven se encontraba en una parada de autobús cercana, esperando a su compañero.

La fiscalía sueca ha solicitado de momento que ambos hombres permanezcan bajo custodia policial hasta que un tribunal de Västmanland decida en breve si se presentarán cargos formales. La policía ha rechazado por el momento tanto la motivación política en el crimen como una conexión previa entre el sospechoso y los dos fallecidos, una mujer de 55 años y su hijo de 28