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Un error obliga a parar la nuclear de Ascó

Un fallo de un operario durante la conexión a la red eléctrica provocó el pasado domingo la parada automática de la central // Los sistemas de seguridad funcionaron correctamente

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La central nuclear de Ascó I (Tarragona), propiedad de Endesa, registró el domingo por la noche un suceso durante el proceso de arranque y conexión a la red, ya que la planta se encontraba parada desde el pasado mayo para proceder a la recarga habitual de combustible. Solventado el incidente y al cierre de esta edición, la central estaba de nuevo en proceso de arranque, según informaron fuentes de la planta.

A las 19:18 horas del domingo, la planta comenzó las operaciones de sincronización para engancharse a la red eléctrica, pero a las 22:35 horas, cuando la central había alcanzado una potencia del 45%, se produjo un error humano durante la prueba de calibración de los caudales de medida de potencia y la planta paró de forma automática, como exigen las especificaciones.

La vasija del reactor cuenta con cuatro canales de medida del flujo neutrónico, que miden la actividad de los neutrones en la generación de energía y la potencia dentro del reactor. Durante el proceso de arranque de la central, la calibración de estos canales se realiza de forma manual, pero el domingo pasado, cuando dos de los cuatro canales llegaron al máximo, la central se paró de forma automática como medida de seguridad, explicaron fuentes del sector.

En el proceso de calibración del domingo, un operario de la planta dejó uno de los canales de medida al máximo. Cuando el segundo también llegó al tope sin que el primero fuera colocado en su porcentaje adecuado, la central se detuvo de forma automática como establece el sistema de seguridad, por lo que el titular considera que 'las protecciones de la central han actuado adecuadamente'.

El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) clasificó el suceso como nivel 0 en la escala internacional de sucesos nucleares (INES), donde 7 es el accidente más grave y 0 un suceso sin consecuencias, que no supone riesgo para la población ni el medio ambiente, como ha sido el caso del incidente de Ascó I. Los inspectores del CSN residentes en la central estuvieron informados.

Recarga para 18 meses
La central catalana comenzó la parada de recarga el pasado 24 de mayo y durante estos meses ha sustituido un tercio de sus 157 elementos de combustible, realizando además los trabajos de inspección y mejoras programados. Hasta dentro de 18 meses no tendrá que volver a parar para recargar combustible.

Por su parte, el ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián, señaló ayer que el incidente de Ascó I 'ha sido una parada no programada pero que recoge precisamente el procedimiento de seguridad', de modo que, según el ministro, 'desató un mecanismo de alerta que está preestablecido'.

La presidenta del Foro de la Industria Nuclear Española, María Teresa Domínguez, afirmó ayer en Santander que la estructura nuclear es 'absolutamente segura', no sólo en España, sino en el resto del mundo. Así lo 'demuestran' incidentes como el ocurrido el domingo en la central nuclear de Ascó I y que 'nunca han tenido ningún impacto', comentó Domínguez tras intervenir en los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

Por el contrario, el director ejecutivo de Greenpeace España, Juan López de Uralde, señaló ayer también desde Santander que 'las nucleares son un problema y tienen problemas, y lo de que son energías limpias, en absoluto'. 'Lo que estamos viendo estos días, en el caso de Ascó, ya lo vimos con el primer escape radiactivo; además, lo que pone en evidencia es la connivencia del Consejo de Seguridad Nuclear con la industria nuclear, y cómo tratan de reducir o de minimizar este tipo de problemas, siempre para no dañar la imagen de la nuclear, por evitar que este tipo de informaciones salgan en momentos sensibles para ellos, como el debate sobre Garoña'. 'Esto lo vamos a seguir viendo', afirmó López de Uralde, informa Daniel Ayllón desde Santander.

El portavoz de ICV en el Congreso de los Diputados, Joan Herrera, exigió ayer, tras conocer el incidente de Ascó, el endurecimiento del régimen sancionador de las centrales para que las multas sean 'disuasorias'.

La central de Ascó cuenta con dos reactores, Ascó I (el que ha sufrido el incidente) y Ascó II. El primero es propiedad de Endesa, mientras que el II se reparte entre un 85% de Endesa y un 15% de Iberdrola. Ascó I cumple hoy 27 años de funcionamiento. El reactor II se puso en marcha tres años más tarde, en 1985. Ambos obtuvieron la renovación del permiso de explotación en 2001 durante 10 años, por lo que pueden operar hasta octubre de 2011. Las piscinas de combustible se saturarán en 2012, en el caso de Ascó I, y un año después para Ascó II.

 El 26 de diciembre de 2007, durante la limpieza en el edificio de combustible de Ascó I, se recogieron restos de agua y lodos que fueron vertidos a la piscina de combustible gastado, cerca de las rejillas de ventilación. El sistema de ventilación del edificio quedó contaminado. El incidente no se comunicó al CSN hasta abril de 2008. Como consecuencia, el Ministerio de Industria impuso la mayor sanción a una nuclear hasta la fecha: 15,4 millones de euros.

La infracción grave en grado máximo se debió a la emisión radiactiva con potencial de superación del límite anual en el interior del doble vallado de la central. Hubo además dos infracciones graves en grado medio, por no establecer el control de contaminación externa del personal una vez descubierta la fuga, y por no notificar los hallazgos de partículas.