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El escándalo de evasiones desata un cruce de acusaciones entre Alemania y Liechtenstein

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El escándalo de las evasiones fiscales a Liechtenstein hechas por centenares de ciudadanos alemanes desató hoy un cruce de acusaciones entre Berlín y Vaduz, previo a la reunión entre la canciller alemana, Angela Merkel, y el primer ministro de ese Principado, Otmar Hasler.

Mientras el líder del co-gubernamental Partido Socialdemócrata (SPD), Kurt Beck, se pronunciaba hoy por dictar sanciones contra Liechtenstein, desde Vaduz el ministro de Justicia del Principado, Klaus Tschütscher criticaba el proceder "alemán teutón", impropio de "un Estado civilizado".

"En nuestro país no apreciamos precisamente este modo de expresarse germano-teutón", dijo Tschütscher, recogiendo las críticas vertidas ayer contra Alemania por el príncipe Alois de Liechtenstein.

El cruce de acusaciones sigue al escándalo suscitado en Alemania por los miles de millones de euros que ciudadanos de este país han transferido a ese paraíso fiscal defraudando el pago de centenares de millones de euros al fisco germano.

El caso se reveló tras comprar los servicios secretos del BND un CD con nombres y datos bancarios a un informante anónimo por cinco millones de euros.

Desde Liechtenstein se ha identificado ese informante como Heinrich Kieber, un ex empleado del banco LGT -propiedad de la familia del príncipe Alois-, y recriminado a Alemania que se haya recurrido a un presunto criminal para hacerse con datos de sus clientes.

Kieber, de unos 50 años según "Wall Street Journal" y huido entretanto a Australia, donde vive bajo otra identidad, habría vendido esas mismas informaciones a otros países.

El semanario "Der Spiegel" ha puesto en duda esa versión, ya que los datos robados por ese ex empleado son de 2002 y afectan a 500 personas, mientras que los que llegaron al BND son hasta 2005 y alcanzan más de un millar de personas.

Desde las filas socialdemócratas se ha calificado de desvergüenza que en Liechtenstein se considere ilegítimo el procedimiento empleado para perseguir judicialmente a los defraudadores fiscales.

"Si no hay otro remedio, habrá que hablar de sanciones" a escala de la UE, señaló Beck en declaraciones el semanario "Stern".

Si Liechtenstein "no ayuda a aclarar comportamientos criminales o incluso los apoya" se deberían "prohibir" las transferencias financieras al pequeño principado, afirmó Beck.

Según el presidente del SPD, partido de la coalición de Merkel, las facilidades que se ofrecen en Liechtenstein al fraude fiscal rayan con "la formación de asociaciones criminales".

El líder del SPD asegura que "para secar esa ciénaga se puede hacer uso de medidas no ortodoxas", en alusión al método del BND.

El rotativo económico alemán "Handelsblatt" afirma en su edición de hoy que Liechtenstein ha acudido ya a varios despachos de abogados y profesores de Derecho en Alemania para defenderse ante el Gobierno de Berlín.

Liechtenstein, con 35.000 habitantes, tiene una legislación que facilita a los ciudadanos europeos eludir responsabilidades fiscales en su país, entre otras vías por la de creación de fundaciones prácticamente exentas de impuestos.