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Escoltas privados repelen un ataque pirata en el Índico

Los somalíes dispararon al atunero Ortube Berria y lo persiguieron media hora

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Embarcar vigilantes de seguridad en los pesqueros españoles que faenan en el Índico está probándose como una medida eficaz para bloquear los ataques piratas. En la madrugada de ayer, los cuatro escoltas privados del buque Ortube Berria lograron repeler el asalto de los somalíes.

Fue sobre las 5.37 hora española cuando dos esquifes que estaban situados a 230 millas náuticas al suroeste de las Islas Seychelles atacaron el barco, informó el Ministerio de Defensa a través de un comunicado. Los piratas dispararon al Ortube Berria con sus armas ligeras y lanzaron una granada. Le persiguieron durante media hora. Al final, los vigilantes de seguridad lograron zafarse de ellos, pero tuvieron que hacer uso de sus armas de largo alcance (ametralladoras medias y pesadas, y fusiles de asalto). Después del incidente, el buque navegó libre y se alejó de la zona sin que hubiera víctimas ni daños materiales.

El pesquero Intertuna III avisó a las 5.40 al Centro de Operaciones de Vigilancia Marítica de que el Ortube Berria estaba sufriendo un ataque pirata. Después, el propio patrón del barco confirmó los hechos.

Hacia la zona se condujo la fragata portuguesa Álvarez Cabral y un avión de patrulla marítima con base en las Seychelles. No se desplazó la fragata española Canarias. Así lo ordenó el mando de la operación Atalanta. La Canarias, en el momento del ataque, estaba demasiado lejos, a 600 millas.

El pasado 19 de noviembre, otro pesquero vasco, el Txori Gorri, también fue perseguido por los piratas, pero no atacado. Aquella fue la primera vez en la que la seguridad privada consiguió repeler un ataque desde que lo autorizó el Gobierno.

El 30 de octubre, cuando el atunero Alakrana seguía secuestrado, el Ejecutivo aprobó un real decreto por el que permitía a los armadores de buques con pabellón español embarcar a escoltas privados y que estos dispusieran de armas de guerra para combatir a los piratas, dada la peligrosidad de las aguas del Índico. El 13 de noviembre, el Gobierno trasladó a los 54 agentes de Segur Ibérica a las Seychelles. Habían sido contratados por los armadores y formados por Defensa.