Publicado: 02.11.2013 13:07 |Actualizado: 02.11.2013 13:07

Lo que esconden las rocas de las profundidades canarias

Gobiernos, petrolíferas, organizaciones sociales y los ciudadanos debaten desde hace meses las prospecciones de petróleo frente a las costas canarias. Los geólogos coinciden en la riqueza en recursos minerales energéticos del f

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Entre las islas de Fuerteventura y Lanzarote y la costa marroquí "tiene que haber hidrocarburos y es lógico que los haya", afirma a SINC Francisco José Pérez Torrado, catedrático de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y miembro del grupo Geovol. La explicación se remonta a hace 180 millones de años, a principios del periodo Jurásico, cuando el océano Atlántico inició su apertura entre América del Sur y África.

En ese momento el Atlántico era un océano estrecho, poco profundo y con aguas más calientes, lo que favoreció la concentración de toda la actividad biológica. "Así se dieron las circunstancias propicias para la acumulación de sedimentos", señala Pérez Torrado. Estos sedimentos, ricos en materia orgánica formados a partir de la muerte del zooplancton y fitoplancton marino, se acumularon a lo largo de millones de años en los márgenes continentales.

Sedimentos ricos en materia orgánica se acumularon durante millones de años en los márgenes continentales 

Las islas Canarias, de origen volcánico, se sitúan sobre el margen continental pasivo del lado africano. Pero desde el punto de vista de la geología económica, "no importa en qué parte de los márgenes continentales del Atlántico te encuentres, se ha encontrado y se está explotando petróleo desde el siglo pasado", apunta José Mangas Viñuela, catedrático de Recursos Minerales Marinos de la ULPGC y director del Grupo de Investigación de Geología Aplicada y Regional GEOGAR.

Para que haya un almacenamiento productivo de los hidrocarburos se necesitan tres cosas. La primera es una gran cantidad de vida concentrada en una franja estrecha del océano, como ocurrió con la formación del Atlántico. Al morir esta biomasa, los organismos quedaron sepultados, se descompusieron y se maceraron por el peso de los sedimentos que se acumularon en gran cantidad en los márgenes continentales.

Además, las condiciones climáticas tropicales o subtropicales provocaron evaporaciones en las que el mar precipitó sales que "al verse presionadas se fluidificaron, ascendieron por contraste de densidad, rompieron la roca y de esa ruptura generaron fallas y estructuras donde los hidrocarburos pudieron migrar y concentrarse aún mejor", explica Pérez Torrado.

Así, tras el paso de millones de años, el petróleo y el gas migran por fisuras y poros de las rocas sedimentarias de los márgenes continentales, "hasta que encuentran lugares que les impiden el paso. Estos lugares son las trampas de hidrocarburos", explica Mangas Viñuela, quien añade que "no estamos inventando la pólvora; esto se sabe desde el siglo pasado cuando países como Estados Unidos empezaron a explotar hidrocarburos fósiles en los márgenes continentales del Golfo de México".

Los petroleros no buscan el petróleo enterrado en origen sino estructuras salinas donde los hidrocarburos han podido concentrarse "Ahora se está sacando petróleo y gas natural en Argentina, Brasil, México, y Venezuela, y del margen continental africano destacan Angola, Nigeria y Guinea. En los últimos años, se está investigando nuestra zona más cercana (Canarias, Marruecos y Sahara)", subraya el investigador.

¿Pero dónde se acumulan estos hidrocarburos en Canarias? Antes de explorar y posteriormente explotar estos recursos minerales es necesario localizar las zonas sin perforar. Existen técnicas de exploración como la sísmica de refracción y de reflexión y sónar para cartografiar los fondos oceánicos. "Se trata de una radiografía del fondo marino y de lo que hay debajo", explica José Mangas.

Estos estudios que se realizan en Canarias desde la década de los 80 permiten comprender el interior de la Tierra y la distribución de las capas. En la radiografía se han encontrado trampas de petróleo y gas natural, como zonas anómalas que contienen domos o diapiros salinos, donde la sal es impermeable y los hidrocarburos líquidos y gaseosos se estancan a lo largo de millones de años en rocas almacén.

Los diapiros salinos, que se pueden ver a veces en el fondo del mar, "están más que cartografiados", afirma Pérez Torrado. De este modo, los petroleros no buscan el petróleo enterrado en origen sino estas estructuras donde los hidrocarburos han podido concentrarse.

"En Canarias da la casualidad que frente a Lanzarote y Fuerteventura hay una docena de domos salinos cartografiados en el fondo marino, más otros que no afloran, por lo que hay muchas posibilidades de que haya petróleo y gas natural asociados a esos diapiros salinos", dice Mangas Viñuela.

"Hasta que no se hagan los sondeos de exploración nunca se tendrán la certeza de si el petróleo es rentable" 

No obstante, con una radiografía no se obtienen todos los datos. "Ves el interior del cuerpo y que el hueso está roto pero no se ve cómo está hasta que no abres", expone el investigador de Geovol, quien añade que "hasta que no se hagan los sondeos de exploración nunca se tendrán la certeza de si el petróleo es rentable". A partir de aquí el debate ya no es científico.

Además, a pesar de que haya una gran certeza de la presencia de hidrocarburos "se desconoce en qué cantidad y en qué calidad. Hasta que no se haga el agujero no se saldrá de dudas", confirma Pérez Torrado.

Las petroleras ya han empezado a hacer prospecciones desde la vertiente marroquí. Del lado español la compañía Repsol ha delimitado nueve zonas o permisos en los que se encuentran los domos salinos.

Según el Informe de Impacto Ambiental sobre el Proyecto de Sondeos Exploratorios Marinos en Canarias presentado el pasado mes de julio por Repsol, la compañía ha establecido frente a las costas de Fuerteventura y Lanzarote seis localizaciones posibles de sondeos, aún bajo revisión, llamados Zanahoria-1, Cebolla-1, Chirimoya-1, Naranja-1, Plátano-0, Sandía-1.

El sondeo exploratorio más cercano a las costas es el de Plátano-0, que se encuentra a 50 kilómetros de Lanzarote. El más alejado es Naranja-1 que está a 68,8 kilómetros de Lanzarote y a 117,4 kilómetros de Fuerteventura. La profundidad total de estos sondeos variará entre 3.000 y 6.800 metros respecto a la superficie del mar, de los cuales los primeros 800 a 1.500 metros representan el espesor de la lámina de agua.

Las petroleras han empezado a hacer prospecciones desde la vertiente marroquí y del lado español 

En la zona de Marruecos, la historia se repite, a diferencia de que en aguas marroquíes hay unos 200 diapiros salinos. "En un simple cálculo de probabilidades, en el margen marroquí hay muchas más posibilidades de encontrar petróleo y gas natural", afirma el profesor de Recursos Minerales Marinos.

Los sondeos de exploración permitirán confirmar la presencia de hidrocarburos y comprobar su cantidad gracias a una cubicación o estimación del yacimiento, "que siempre es una valoración con cierto grado de error de lo que puede haber ahí abajo", observa Mangas Viñuela.

En cuanto a su calidad, los sondeos de prospección tomarán muestras para saber si el petróleo es muy pesado, "puro alquitrán imposible de sacar", o ligero, poco denso e "ideal para refinar gasolinas", apunta el catedrático.

Para el primer sondeo de exploración, previsto para el segundo semestre de 2014, Repsol invertirá decenas de millones de euros en buscar petróleo en una única estructura diapírica. "A partir de ahí estimarán si la cantidad y la calidad de petróleo que esperaban sacar es la que conviene", concluye Mangas Viñuela. Y se conocerá, o no, lo que realmente esconden estos fondos marinos.

Con los sondeos de explotación se extraen los hidrocarburos almacenados en los poros y las fisuras de las rocas, y como están bajo presión "salen sin ningún problema hacia arriba", observa el geólogo Mangas Viñuela.

Las estructuras en las que se encontraban se quedarán vacías en parte, por lo que se podrían crear fisuras. "Esto generaría pequeños terremotos de baja intensidad parecidos a los que están sucediendo en el Mediterráneo por fracturación hidráulica al inyectar gas natural en reservorios subterráneos", revela el investigador.

Sin embargo, "los terremotos serán tan pequeños que la población no se va a enterar, primero por la distancia y segundo por la baja intensidad", continúa. Según el catedrático de la ULPGC, "solo lo registrarán los sismógrafos".