Publicado: 30.12.2013 11:20 |Actualizado: 30.12.2013 11:20

'Escrache', palabra del año para la Fundación del Español Urgente

Proveniente de Uruguay o Argentina, comenzó a sonar en nuestro país para describir las protestas de la PAH. El PP no tardó en criminalizar este tipo de acciones reivindicativas, para las que han incluido nuevas multas en su 'Ley M

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

"Escrache", un término que alude a las manifestaciones convocadas frente a los domicilios de políticos y otros personajes públicos demonizadas por el Gobierno del Partido Popular es la palabra del año 2013 para la Fundación del Español Urgente.

Por primera vez en sus ocho años de vida, la Fundéu BBVA ha elegido su palabra del año de entre las muchas sobre las que se ha pronunciado , ya sea en sus recomendaciones diarias, ya en las respuestas a las consultas recibidas durante los últimos doce meses.

"Buscábamos una palabra que tuviera cierto interés desde el punto de vista lingüístico, bien por su origen o por cómo está formada, y que haya estado en el primer plano de la actualidad en los últimos meses", explica el director general de la Fundéu BBVA, Joaquín Muller.

Muller: "'Escrache' se convirtió en el centro de una polémica en la que se cruzaban los elementos lingüísticos y los políticos"

"'Escrache' reúne cualidades en los dos aspectos: es una palabra con un origen no del todo cierto, pero muy interesante, que ha llegado al español de España desde el de Argentina y Uruguay, y que se convirtió en protagonista de la actualidad y en el centro de una polémica en la que se cruzaban los elementos lingüísticos y los políticos", aclara Muller.

"Conviene destacar también el valor que tiene el viaje transatlántico de esta palabra. Un hecho lingüístico que cada día se produce con mayor frecuencia y rapidez y que resulta un elemento enriquecedor del español, sumando aportaciones propias de la lengua de una comunidad al resto de comunidades de habla hispana", añade.

El Diccionario de la Real Academia Española no incluye ese término, pero sí el verbo "escrachar" como una expresión coloquial propia del español rioplatense con dos significados: 'romper, destruir o aplastar' y 'fotografiar a una persona'. El Diccionario de americanismos, de la Asociación de Academias de la Lengua Española, añade que en esos países "escrachar" significa también 'dejar en evidencia a alguien'.

Y para el sustantivo "escrache" aporta la definición que ha popularizado el término fuera de su ámbito original: 'manifestación popular de denuncia contra una persona pública a la que se acusa de haber cometido delitos graves o actos de corrupción y que en general se realizan frente a su domicilio o en algún otro lugar público al que deba concurrir la persona denunciada'.

Con ese sentido y en el contexto de la investigación de los crímenes de sus dictaduras, empezó a emplearse con frecuencia en los medios de comunicación argentinos y uruguayos en los años 90.

En España la palabra se ha popularizado durante las protestas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH) al inicio de 2013.

En España la palabra se popularizó durante las protestas organizadas en los primeros meses de 2013 por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH). Muy pronto, a la polémica generada por ese tipo de acciones, que llevó incluso a reformas legales para coartar derechos de informadores y manifestantes se sumó otra sobre el propio uso del término, que para algunos representantes políticos no era más que un eufemismo para lo que consideraban un "acoso con métodos violentos".

El momento cumbre en la criminalización del escrache fue anunciado por las palabras de la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, que comparó a los activistas de la PAH con ETA . La Portavoz de la PAH, Ada Coalu, presentó una denuncia que ha sido admitida a trámite contra la delegada, pero el PP siguió adelante con la criminalización. De hecho, es una idea a la que el Partido Popular no está dispuesto a renunciar, según se desprende de la Ley de Seguridad Ciudadana, que impone altas multas a quienes participen en este tipo de protestas.

La polémica llegó incluso al seno de la Policía cuando un sindicato denunció que se había pedido a los agentes que no empleasen la palabra "escrache" en sus comunicaciones y diligencias, aunque luego el Ministerio del Interior aclaró que había instado a no usarla porque no se adapta a la terminología de la legislación actual.

Respecto al origen del término, hay varias teorías. Unas lo sitúan en el italiano "schiacciare" ('aplastar, astillar, machacar') o en el genovés "scraccâ" ('escupir'), términos que habrían llegado al español a través del lunfardo, una jerga originalmente empleada por las clases más bajas de Buenos Aires, muchos de cuyos integrantes provenían de Italia.

Para otros existe una conexión clara con el inglés "to scrach" ('arañar, rasguñar, marcar'). De hecho en el español de los Estados Unidos se usa "escrache" como 'arañazo o rasguño', como recoge el "Diccionario de americanismos".

Esa combinación de factores lingüísticos y de actualidad es, explica Muller, la que justifica que "esrache" sea la palabra del año para la Fundéu BBVA; una fundación constituida por la Agencia EFE y el BBVA, que trabaja asesorada por la Real Academia Española y que tiene como principal objetivo velar por el bueno uso del idioma en los medios de comunicación.

Los filólogos y periodistas que trabajan en esta organización hicieron una primera selección de doce términos entre los que, además de la finalmente elegida, figuraban varios vocablos relacionados de algún modo con la situación económica, como "copago", "emprender", "ere" -la forma lexicalizada de la sigla ERE-, "quita" y "austericidio".

El mundo de internet y las redes sociales estaban presentes con voces como "meme", "autofoto" y "wasapear". La docena de palabras aspirantes se completaba con un término del mundo de la ciencia ("bosón"), otro del deporte ("cholismo") y, por último, con la forma "expapa", una palabra que en más de dos mil años de historia de la Iglesia no había habido apenas ocasión de emplear, pero que saltó a las páginas de los medios con ocasión de la renuncia de Benedicto XVI.