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El escritor Javier Marias, nuevo académico de la Real Academia Española de la Lengua

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Al escritor Javier Marías le gustan las paradojas y la que hoy desarrolló en su discurso de ingreso en la Real Academia Española de la Lengua perdurará: pretender "narrar hechos reales es imposible" porque "sólo se puede contar cabalmente lo que nunca ha sucedido, lo inventado e imaginado".

Marías lleva décadas entusiasmando a lectores de medio mundo con sus novelas, y era lógico que en su ingreso hiciera una encendida defensa de su oficio, dado que, a diferencia de "los historiadores, cronistas o biógrafos", él trabaja con plena libertad y la ficción no admite "correcciones ni añadidos ni supresiones ni desmentidos ni enmiendas".

En presencia de los ministros de Cultura, César Antonio Molina, y de Educación y Política Social, Mercedes Cabrera, Marías leyó un discurso brillante y ameno titulado "Sobre la dificultad de contar"; una dificultad que en parte proviene de que la lengua "deforma y tergiversa" la realidad, y "no es más que un permanente tanteo, un perpetuo amago condenado a no dar nunca en el blanco".

Marías (Madrid, 1951) confesó que no entendía "muy bien" por qué la Academia admite en su seno a novelistas, ya que su labor "es bastante pueril", como la calificó Robert Louis Stevenson.

"Pero nuestra labor no solamente es pueril, sino absurda, una especie de trampantojo, un embeleco, una ilusión, una entelequia y una pompa de jabón. En el fondo está destinada al fracaso y además es casi imposible", afirmó el autor de "Corazón tan blanco", quien a partir de ahí desarrolló su opinión de que contar lo acaecido "es imposible".

Y es imposible porque "la realidad es infinitamente compleja, multiforme, y el lenguaje no llega a abarcarla por entero".

"En el momento en que se aspira a que la palabra reproduzca lo acontecido, se deforma, tergiversa y contamina" lo sucedido, afirmó Marías, cuya obra está traducida a 37 idiomas en 47 países.

En su discurso, salpicado de citas de varios autores, entre ellos de Sterne y su "Tristram Shandy", Marías se preguntó qué sentido tiene leer "lo imaginado, lo ficticio" cuando, como decía Cioran, hay tantas cosas reales en el mundo por las que interesarse.

Sin embargo, hasta quienes no han leído a Cervantes ni a Conan Doyle saben de la existencia de Don Quijote y Sherlock Holmes, aunque probablemente ignoren la Historia de su país, en una época como la actual en la que esta asignatura "no parece importarle a casi nadie, empezando por las desastrosas autoridades educativas de nuestros países occidentales", aseveró.

A su juicio, es "llamativo" que las figuras históricas parezcan "borrarse y desaparecer para la gente en general -no para los historiadores, claro está-, a menos que un literato, o también hoy un cineasta, se molesten en darles voz y rostros".

El encargado de dar la bienvenida a Marías fue el académico Francisco Rico, quien afirmó que el nuevo miembro ha demostrado con sus novelas ser "un gran mirón, con el don del retrato", y que en sus artículos, entrevistas y "blogs" "se ha afanado por reencarnar palpablemente a sus personajes".

Rico afirmó que con sus novelas, y con "sus ensayos, textos y paratextos, Marías aspira a atraer toda la realidad al orden de lo ficticio, para someterla por ende a su caprichosa tiranía y, como ficción, construirse a sí mismo a la medida de su deseo".

La "prepotente mirada del narrador" que hay en las novelas de Marías está ya en las primeras líneas de "Todas las almas", que se encuentra entre la docena de comienzos más memorables de la entera novela española":