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El escritor Juan Ramón Biedma salta sobre el abismo entre la locura y los zombies

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El escritor Juan Ramón Biedma, que opta al premio Hammett de literatura policial con su retrato negro de la locura titulado "Humo en la botella", ha dado un salto sobre el abismo para cambiar el registro y configurar la historia de una ciudad, su Sevilla natal, invadida por los zombies, en su última novela "Antirresurección".

Biedma ha presentado hoy en la Semana Negra de Gijón su último trabajo, el primero "realizado por encargo", que le ha obligado a "lanzarse a lo desconocido" para narrar el mundo de los resucitados, tras haberse metido de lleno en el ambiente confuso de las enfermedades mentales y su relación con el crimen de su novela anterior.

El desafío que le había lanzado un editor que le pidió una "novela de zombies" y que durante años desechó hasta que optó por "intentarlo", le llevó a descubrir, luego de un par de meses con el libro editado en el mercado, no sólo un público distinto sino también "el hambre que tiene la gente" de historias sobre cataclismos.

Biedma ha dicho que a pesar de que ha intentado aproximarse a la ciencia ficción, le "ha quedado una novela muy negra", en la que se advierte la incapacidad de una sociedad para reaccionar ante las amenazas que le acechan.

En ese sentido, "refleja el estado de la sociedad antes del 15-M y del movimiento de los indignados, y eso "tiene su lógica" porque la ha escrito imbuido de esa sensación de "pasotismo social que se estaba viviendo".

El autor ha vuelto a situar una novela en Sevilla, después de haberle sido "infiel" en "Humo en la botella" que está ambientada en Madrid, porque necesitaba darle al texto la "luz" de su ciudad natal.

El autor sitúa la narración en "un tiempo indeterminado" en una "Sevilla plagada de zombies", y toma como punto de partida el hallazgo de un niño muerto ahogado en agua bendita en una parroquia.

El relato de Biedma aborda algunos aspectos de la religión, desde el convencimiento de que lo que no puede explicar la ciencia lo explica la superstición, según ha afirmado.

El director de la Semana Negra, Paco Ignacio Taibo, ha considerado que el último libro de Biedma "marcará un antes y un después" en las novelas de zombies porque "es el quijote" del género.

Al llegar al ecuador del festival con la incertidumbre de si éste será el último que se haga en Gijón, la actividad cultural se ha vuelto un tanto frenética en el recinto.

También ha presentado la novela "Putas de Babilonia" el británico Ian Watson, considerado uno de los maestros de la narrativa fantástica actual, con más de veinte títulos publicados desde 1976, cuando empezó a cultivar este género.

Watson ha refundado Babilonia en el desierto de Arizona para situar en ella un experimento sociológico regido por las normas del Instituto del Futuro, en el que una pareja se enfrenta a dos destinos dispares, que en última instancia se corresponden con sus inquietudes.

Alex Winter y Deborah Tate son dos viajeros que llegan a la Babilonia moderna, el joven dispuesto a convertirse en un ciudadano babilonio y ella con el deseo de ser una prostituta del templo de Isthar.