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El escudero empresarial de Esperanza Aguirre

Gerardo Díaz Ferrán escaló en CEOE con el respaldo de la presidenta madrileña

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Los empresarios 'tenemos que llevarnos bien con el Gobierno, cualquiera que sea su color político, y si no es así, nunca será por nuestra culpa'. Así de categórico se mostraba Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la patronal de las patronales, CEOE, en una entrevista concedida hace un año a un diario económico. Pero, desde su llegada al cargo en junio de 2007, los hechos han ido desmintiendo sus palabras.

La guinda la puso este mismo mes cuando en un acto público culpó de la recesión a 'los años de Zapatero', creyendo que el micrófono estaba cerrado. En el mismo acto, organizado por la patronal madrileña CEIM, dejó claras sus preferencias al remachar con un 'es cojonuda' el discurso de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Nada extraño, por otra parte, teniendo en cuenta que Díaz Ferrán, madrileño de 66 años, ha escalado en CEOE, hasta lograr sustituir al histórico José María Cuevas con el aval de Aguirre, que la ha ido apoyando en sus sucesivos cargos como presidente de CEIM y de la Cámara de Comercio de Madrid.

Desde 2003, es además consejero de Caja Madrid, elegido entonces a propuesta de la patronal madrileña, y ha utilizado su voto como un escudero fiel en la guerra interna de la entidad, que enfrenta a Aguirre con el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón.

Su escasa habilidad diplomática le ha hecho tropezar desde el principio en su relación con el Ejecutivo socialista. Sin embargo, luego tuvo que ir a la Moncloa para que Zapatero intercediera por el imperio turístico Marsans, que empezó a crear en los años sesenta con su socio de toda la vida, Gonzalo Pascual, y que forma una amplia red de empresas, desde la de autobuses Trapsa, en sus inicios, hasta Air Comet o Pull-mantur, y antes Spanair, entre otras. Acudió a solicitar el auxilio del Gobierno cuando Argentina, a finales de 2008, decidió expropiarle Aerolíneas Argentinas. Díaz Ferrán y su socio se la adjudicaron en 2001 cuando la privatizó la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), que luego inyectó dinero para cancelar deudas de la aerolínea. Por el uso de estos fondos, están imputados Díaz Ferrán y Pascual por presuntos delitos de desvío de fondos públicos, delito fiscal y estafa procesal en un proceso judicial que lleva años abierto.

Tampoco se ha resuelto aún el contencioso con Argentina, con lo que Díaz Ferrán quizá tenga que recurrir a Zapatero de nuevo y quién sabe si ello influirá en el maltrecho Diálogo Social con los sindicatos.

En este contexto, y desde que arreció la crisis, Díaz Ferrán ha intensificado su reclamación de abaratar el despido, de momento sin éxito.

Pero no sigue sus principios. El ejemplo más clamoroso es la indemnización de 1,9 millones que pagó a Juan Jiménez Aguilar (su incómodo número dos en CEOE y eterna mano derecha de Cuevas) tras su salida de la patronal. La cifra está a años luz de los 35 días por año trabajado que Díaz Ferrán quería pagar al 70% de los mil empleados afectados por el expediente de regulación de empleo (ERE) en una de sus empresas, Newco Airport Services.

Días antes, insistía en que los ERE no tendrían que recibir el visto bueno de una administración. Recetas empresariales contra el paro.