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El escudo ya tiene quien lo bese

El Atlético nivela por dos veces los goles del Sevilla, pero Javi Varas no le deja llegar a más

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El pase se lo dio precisamente el hincha del Peñarol, a quien no le gustan esas cosas. Pero el chico no supo reprimirse. Así que nada más rescatar al Atlético de un partido que se le escapaba por primera vez, de marcar su primer gol con la camiseta que lleva vistiendo y queriendo desde niño, un tanto bellísimo, un cabezazo blandito y delicado que acomodó el balón en un rincón, Koke salió corriendo como un poseso y se besó el escudo. La grada le agradeció el gol, pero sobre todo el gesto, confiada (y también necesitada) en que ahí abajo, sobre el césped, juega ahora uno de los suyos.

Hasta que Quique lo sacó del campo con la lengua fuera (no tendría otra coartada), Koke fue un refresco para el Atlético. Otra vez fuera de sitio, obligado por las circunstancias a ocupar la demarcación por la que más sangra el Atlético, en la izquierda del centro del campo, el canterano volvió a ganarse el hueco en el equipo. Se asoció, se comprometió en el repliegue y llegó y llegó al área rival con más hambre de gol del que le exige su contrato (las ventajas de ponerse el uniforme sin el aire funcionarial que destilan alguno de sus compañeros). Ante la duda, cantera, fue su mensaje.

Goles de Negredo, que además estrelló un balón en la cruceta, y Rakitic

En la otra acera, Javi Varas no se besó su escudo porque el fútbol no lo contempla en la ceremonia de las paradas. Pero pudo hacerlo. Porque el guardameta del Sevilla, canterano, claro, sujetó a su equipo en los momentos más comprometidos. Porque el Atlético, sin encontrarse con el juego, sí fabricó ocasiones a racimos. Y el meta de Nervión contestó con destreza a casi todas. Especialmente le cerró la puerta al Kun (y eso que una fue un regalo personal: una cesión que agarró con la mano y le dejó la pelota a Tiago para que sacara rápido), que soñará muchos días con el portero que se encontró enfrente. Ante la duda, cantera, fue también el mensaje de Varas.

Aunque Juanfran, más fichaje que producto de factoría propia, reivindicara otra cosa. El extremo procedente de Osasuna volvió a calentar banquillo de salida (inconvenientes de ocupar el puesto del jugador más encendido actualmente del Atlético, Reyes, también ayer el faro de las principales jugadas), pero cuando saltó al campo dejó sabrosas noticias. Maniobras que enchufaron de nuevo al Atlético y le permitieron levantarse de otra desventaja.

Porque el Sevilla adornó de gol prácticamente cada una de sus llegadas. Demostró mucha pegada (Negredo se mostró como un nueve fabuloso), pero agradeció también que De Gea hace tiempo que no es De Gea. El arquero ya no para una. Y menos, claro, remates cargadísimos de dificultad como los tres de ayer del Sevilla (uno acabó en la cruceta), .

Koke, de cabezazo sutil, y Reyes marcaron por los rojiblancos

El Calderón no vio tampoco ganar esta vez a su equipo, pero al menos no se aburrió. Sí lo hizo en el primer tiempo, una fase abrumada por los inisistentes pelotazos a las nubes (aunque Reyes, Navas, Luis Fabiano y Perotti se rebelaron a veces y la bajaron con éxito al suelo), pero no en el entretenido ida y vuelta de la segunda mitad. Vio goles y ganas. Y además contempló cómo uno de los suyos se atrevió a pasar por encima de Forlán para besar el escudo. D