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La escuela de Beija-Flor cierra con un estallido cromático los desfiles del Carnaval

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Río de Janeiro 5 feb (EFE).- La escuela de samba Beija-Flor, campeona del Carnaval carioca en 2007, cerró hoy los desfiles del grupo especial con un estallido cromático de plumas, tejidos brillantes e inmensas carrozas en homenaje a la amazónica ciudad de Macapá.

Poco antes del alba, la escuela redescubrió Brasil a los propios brasileños con un homenaje a la única capital del país por la que pasa la línea del Ecuador, Macapá, en el norteño estado de Amapá.

El Amazonas y los colores verde y azul, símbolos de la vida, estuvieron también muy presentes en el paseo de la agrupación que bailó y cantó a pleno pulmón, pese a lo intempestivo de la hora, para intentar revalidar el titulo.

Beija Flor, que logró alzarse campeona en la pasada edición del Carnaval en medio de acusaciones de haber sobornado a varios jurados y que finalmente no fueron probadas, tenía el privilegio de cerrar dos noches mágicas de desfiles, iniciadas el sábado con la escuela de Sao Clemente.

Beneficiadas por una pasable meteorología, que sólo dejó caer algunas gotas, anoche pasaron por la pista las escuelas de Mocidade, Unidos da Tijuca, Imperatriz, Vila Isabel, Grande Rio y Beija Flor, luciendo sus mejores galas en una explosión de color y ritmo.

En total, más de 20.000 personas bailaron esta noche en la avenida Marques de Sapucaí, mientras otras 80.000 abarrotaban las gradas del Sambódromo y varios miles se apiñaban en las vallas que protegen el recinto, entonando al unísono cada una de las canciones.

Beija Flor, actual campeona, y Vila Isabel, ganadora en los años anteriores, partían como favoritas para alzarse con el triunfo aunque, dada la respuesta del público, casi cualquiera de las doce agrupaciones podría resultar vencedora tras el veredicto del jurado, que se conocerá el miércoles.

Poco después de las nueve de la noche y con las gradas completamente cubiertas, la primera escuela, Mocidade, hizo soñar a los espectadores durante casi hora y media con la formación de un nuevo imperio en suelo brasileño remontándose a los primeros años de la historia de la corte portuguesa en territorio sudamericano.

Filatélicos, aficionados a la lectura y coleccionistas de todo tipo de artilugios fueron homenajeados por la escuela Unidos da Tijuca, con un desfile en el que los grandes clásicos de la literatura abrían sus páginas y bailaban a ritmo de samba.

París, y la colección pictórica del Louvre, llegaron también a Río de Janeiro de la mano de esta misma escuela que recreó la famosa pirámide del museo y algunas de sus obras más importantes en una de sus carrozas.

La escuela Imperatriz Leopoldina mostró una profusión de colores cítricos y dejó alguna estampa curiosa, como la de un niño que llevaba las zapatillas atadas con cordones alrededor de la pierna para evitar perder una de ellas, mientras bailaba frenéticamente en el turno de su agrupación.

El "enredo" o tema escogido por Imperatriz fue la historia de las diversas Marías que se cruzaron en la vida de Dom Joao, desde su madre, a su mujer, y la de Napoleõn, uno de sus grandes enemigos, en su lucha colonial.

La apuesta más atrevida y exuberante, que se llevó una de las grandes ovaciones de la noche, llegó con una de las favoritas, Vila Isabel, que representó la naturaleza del trabajador brasileño y su lucha sindical desde la llegada de los primeros africanos, con un grupo de bailarinas en topless bajo una cascada.

Sus carrozas, una de las cuales sufrió problemas que dejaron un gran agujero en el desfile, lo que puede ser penalizado y costar el título a la escuela, representaron a los trabajadores rurales y a los cortadores de caña de azúcar, además de algunos de los momentos épicos de la lucha de la clase obrera en la historia de Brasil.

Grande Río entró a todo gas en la pista y convirtió el entorno urbano del Sambódromo en la selva amazónica con un enredo de lucha ecologista y cuyo protagonista es el gas, desde el origen de la vida al descubrimiento del gas natural.