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España caerá un 1,5% en 2012 por los recortes

El Banco de España prevé una leve recuperación hacia el final de 2013

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El Banco de España prevé una caída del 1,5% del PIB para 2012 y una tasa de paro que alcanzará el 23,4% (lo que supondría alrededor de medio millón más de parados). Y el ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, lo considera un incentivo para proseguir con los ajustes y las reformas.

Antes de llegar a las predicciones y al negro 2012, el Informe de Proyecciones de la Economía Española, presentado ayer, refleja una caída del 0,3% en la economía española en el cuarto trimestre de 2011, un dato que deja un leve crecimiento del 0,7% para el año pasado. Tras el año de recesión en el que ya nos encontramos, el informe prevé un ligero crecimiento para 2013, del 0,2%, y una leve mejora de la cifra de paro, que bajará una décima respecto al año anterior hasta el 23,3%.

El panorama que pinta la institución es más duro aún si se consideran los mensajes contradictorios de quienes deben liderar la salida del pozo. Mientras en el informe afirma que 'en la situación actual de extrema tensión en los mercados financieros [...] la perseverancia en el proceso de ajuste fiscal es ineludible', por la mañana, la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, recordaba la 'esquizofrenia' de los mercados, que primero reclaman austeridad a los estados para considerarlos fiables y después pierden confianza en los países que recortan porque temen que el descenso en la inversión pública ralentice sus economías y los convierta en insolventes. Y el mismo informe del Banco de España recoge que durante el último trimestre 'se apreció un aumento significativo de la aversión al riesgo en los mercados financieros internacionales y un empeoramiento de las perspectivas de crecimiento'.

La institución atribuye el batacazo de la economía española al resultado 'de una significativa contracción de la demanda nacional', que aparece en un contexto en el que 'el gasto de las familias se verá restringido por el impacto de la consolidación fiscal' sobre sus rentas y 'por el menor empleo'. Pero al mismo tiempo, considera que un ingrediente fundamental que contribuiría a la reactivación del crecimiento sería la introducción de una reforma ambiciosa del mercado de trabajo. Y apoya 'el establecimiento de pautas que contuvieran en mayor medida los aumentos salariales en 2012 y 2013', una medida que no ayudará precisamente a favorecer el gasto de las familias. Tampoco ayudará que el empleo caerá un 3% en 2012 y un 0,7% en 2013.

Respecto a las posibilidades de que la reforma laboral se convierta en 'un ingrediente fundamental' para reactivar el crecimiento, este domingo, un importante grupo de expertos consultado por Público coincidía en que esto no sucederá. Los cambios que, previsiblemente, llegarán con la nueva legislación laboral no servirán para reactivar la economía y sí para precarizar el empleo, facilitar el despido y reducir la capacidad adquisitiva de los ciudadanos, que tendrán menos dinero para consumir los productos que pretenden vender las empresas. Los datos del informe del Banco de España tampoco retratan un mercado laboral con una protección excesiva para los trabajadores: sólo el 5,6% de los contratos realizados en diciembre fueron indefinidos, la cifra más baja desde mayo de 1997.

El salvavidas al que agarrarse para compensar el hundimiento de la demanda interna ha sido la contribución del comercio exterior. En 2011, este sector amortiguó la debacle con una contribución estimada de dos puntos al crecimiento del PIB. Sin embargo, el Banco de España avisa de un 'debilitamiento del crecimiento de las exportaciones en 2012, dado el empeoramiento de las perspectivas de los mercados internacionales'. Según la institución, 'los mercados de exportación españoles pasarían de crecer el 4,8% en 2011 al 2,4% en 2012'. La situación mejoraría en 2013, año para el que se calcula un crecimiento para los mercados españoles del 5,4%.

Las previsiones de crecimiento pueden provocar, según explica el informe, que no sea posible cumplir el objetivo de déficit al que se comprometió España con la Unión Europea, un 4,4% a finales de este año.

Entre tanta previsión apocalíptica, el documento acaba con cierto optimismo: 'En 2013, el esfuerzo de consolidación presupuestaria sería más moderado, y esto, unido a un mayor empuje de la economía mundial, ayudaría a que el ritmo de crecimiento se acercara gradualmente a su potencial a largo plazo, si bien la brecha de producción seguiría siendo negativa'.