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España gana un campeonato de baile en barra

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Galina Troschenko, de 36 años y representando a España, ha ganado uncampeonato de baile en barra disputado en Ámsterdam.

Allí, mientras las empleadas habituales del Barrio Rojo bailaban como de costumbre, una serie demujeres volaron desde países tan variados como España o Albania para competir.

"Sólo he hecho esto durante tres años, pero supongo que tengo experiencia como bailarina",comentó Troschenko.

Vestidas con ropa deportiva más semejante a la de las gimnastas olímpicas que a una malla escasa,las bailarinas desafiaron a la gravedad danzando en torno a dos barras verticales de seis metros, unafija y otra que rota.

"Todo lo que hacemos requiere muchísima fuerza. Ejercitas las piernas y los músculos. No tienenada que ver con el erotismo. ¡No tienes tiempo de pensar en eso!", afirmó Jeannine Wikering, de 26años y que quedó tercera en representación de Alemania.

"Creo que algún día debería ser un deporte olímpico, pero eso llevará tiempo. Tendrías que acordarsobre qué movimientos juzgas a las competidoras, ahora todas tenemos pasos muy diferentes", añadió.

Los aficionados afirman que el baile en barra ha despegado en los últimos años, con la aperturacada vez de más cursos para enseñar a las mujeres como hacerlo de forma segura, sin forzar losmúsculos ni caerse de la barra.

Las diez mujeres con diferentes nacionalidades que participaron en el concurso habían competidoantes en sus países natales, y la mayoría se pusieron un chándal tras terminar, reforzando la imagendeportiva.

"No he visto nada que me pareciera erótico. Era gimnástico", dijo Kenneth Tao, uno de los cientos deespectadores que asistieron al evento en un club nocturno del centro de Ámsterdam.

"Concretamente estaba mirando su coreografía".

Ámsterdam es una de las muchas ciudades europeas y de Estados Unidos en las que se ofrecenclases de 'fitness' en las que se incorporan movimientos inspirados en el baile con barra.

A menudo se anima a las mujeres que asisten a esas clases a llevar maquillaje para impulsar suconfianza en sí mismas, y las empresas que venden las barras indican que a menudo se instalan endormitorios, mostrando que esta práctica aún no se ha sacudido su imagen de sexo y seducción.

/Por Alexandra Hudson/