Publicado: 15.10.2014 07:00 |Actualizado: 15.10.2014 07:00

España niega información a Europa sobre el agua envenenada de Barakaldo

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La alguna vez localidad industrial de Barakaldo, situada en la Margen Izquierda de Bizkaia, y la cosmopolita Bruselas, capital de Bélgica y sede del parlamento europeo, están separadas -entre otras cosas- por 1.225 kilómetros. Esa es la distancia que entre ayer martes y hoy miércoles han recorrido 20 barakaldeses, aunque no precisamente para hacer turismo: desde primera hora se plantarán en las oficinas de la Unión Europea, donde reclamarán que se investigue si el agua que llega a sus viviendas está contaminada por lindano, un peligroso residuo que provoca graves enfermedades.

Uno de los pasajeros, Javier Vázquez, ya conoce algunos de los pasillos del parlamento europeo. Hace siete meses, este ecologista se desplazó hasta la capital belga para denunciar que el agua proveniente del embalse de Oiola, uno de los puntos de abastecimiento con los que cuentan las localidades de Barakaldo y al menos una parte de Sestao -más de 100 mil personas-, no era tan limpia como parecía.

Tras escuchar a Vázquez, la Comisión de Peticiones del parlamento europeo se dirigió al gobierno español para preguntarle por este asunto. Sin embargo, la respuesta del ejecutivo de Rajoy dejó más dudas que certezas. "La información recibida de las autoridades españolas sólo permitió una evaluación parcial de la situación en cuanto a la contaminación del embalse", advierte la comisión en una carta enviada a la Plataforma por la Desconexión de Oiola, el grupo que reúne a ecologistas, organizaciones sociales y vecinos afectados por este problema.

En su nota, la comisión denuncia que España "no facilitó información sobre la presencia de lindano o de cualquier otro pesticida (o cualquier otro parámetro) en el agua potable" que consumen en una amplia zona de la Margen Izquierda de Bizkaia. Por tales motivos, los responsables europeos han solicitado al gobierno español una "ampliación de la información" relacionada con este tema, tras lo cual decidirán "los próximos pasos que habrá que emprender", concluye el documento.

Como si esto fuera poco, la Comisión Europea plantea serias dudas sobre el cumplimiento de varias normas y directivas comunitarias sobre la "calidad de las aguas destinadas a consumo humano", la "calidad ambiental en el ámbito de la política de aguas" o la "responsabilidad en relación con la prevención y reparación de daños medioambientales". Estas reflexiones han preocupado aún más a vecinos y ecologistas, tal como ha quedado plasmado en una reciente comunicación de Ekologistak Martxan, filial vasca de Ecologistas en Acción. "El embalse de Oiola sigue contaminado con lindano HCH y lleva más de 18 meses conectado a la red de abastecimiento que suministra agua a más de 100.000 personas usuarias de los municipios de Barakaldo y Sestao", señala este colectivo en una nota.

Por su parte, la Plataforma por la Desconexión de Oiola ha alertado sobre el "bajísimo nivel del caudal del embalse en estas últimas semanas, ya que el riesgo de alteración de los parámetros de contaminación aumenta cuando menor es el caudal de agua". Hace algo más de una semana, el ayuntamiento de Barakaldo -propietario del polémico pantano- aseguró que había dejado de captar agua de de Oiola y Artiba -otra de sus fuentes de suministro-, al menos provisionalmente, "debido al bajo nivel de los mismos provocado por la escasez de lluvias de las últimas semanas". "Los vecinos y vecinas no notarán ningún cambio en el suministro y el agua seguirá siendo de la misma calidad", puntualizó el servicio de prensa municipal.

Tales promesas no convencen al ecologista Javier Vázquez. "El 30 de septiembre llamamos a URA -Agencia Vasca del Agua- y al propio ayuntamiento para preguntar si estábamos conectados al embalse, teniendo en cuenta la poca cantidad de agua y el peligro aún mayor de contaminación. Sin embargo, en ninguna de estas instituciones fueron capaces de aclararnos cuál era la situación, por lo que tuvimos que presentar hasta cinco denuncias", señala. "Por todo ello -añade-, hoy volvemos a preguntarnos si esta clarísima falta de control no supone una actitud negligente por parte de la administración".

Cada una de estas dudas serán expuestas por la veintena de ecologistas y vecinos que este miércoles llegarán a Bruselas, donde tienen previsto entrevistarse con los parlamentarios de la Comisión de Medio Ambiente y de la Comisión de Peticiones. "Les vamos a reclamar que tomen medidas concretas que garanticen la calidad sanitaria y ambiental del embalse y que se apliquen todas y cada una de las normativas", indica Vázquez a Público.

Sobre la mesa de su cocina hay una carta del Consorcio de Aguas de Bizkaia, que amenaza con cortarle el suministro si no paga el recibo. No es el único: desde hace dos años, un grupo de aproximadamente veinte vecinos de Barakaldo se resiste a abonar las facturas correspondientes al agua, en señal de protesta por un servicio que, a criterio de los consumidores, no reúne las garantías mínimas. Europa deberá determinar si tienen razón.