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"España es un nuevo líder mundial en la ayuda al desarrollo"

Directora europea de la Campaña del Milenio. Pide que la crisis no sea excusa para reducir los compromisos

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La crisis económica mundial amenaza con añadir 53 millones de personas al número de pobres que viven con menos de dos dólares al día, según la Campaña del Milenio de la ONU. Esta campaña se dedica a promover los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), firmados por los Estados miembros para reducir la pobreza, la mortalidad infantil y maternal y la incidencia del sida, entre otros. La Campaña estima que la ayuda oficial al desarrollo podría disminuir en 4.500 millones de dólares por la crisis, casi el 4% respecto a la ayuda total en 2008.

¿Cuál era el grado de cumplimiento de los ODM antes de la crisis?

Son metas ambiciosas y no había un progreso homogéneo en todas las regiones, pero muchos estaban avanzando.

¿Cuál será el impacto de la crisis en los países pobres?

El más obvio es la disminución de la ayuda. Los países más pobres de África la necesitan. En Kenia [que puso en marcha hace seis años la educación primaria universal], más del 50% del presupuesto de educación y de salud depende de la ayuda externa. Los pobres van a sufrir más la crisis y es especialmente injusto pues no han tenido ninguna responsabilidad en las causas.

La campaña sostiene que, incluso si se mantienen los compromisos, la ayuda va a disminuir. ¿Por qué?

La ayuda al desarrollo se mide como porcentaje del PIB. Si la economía se contrae, el 0,7% de un PIB menor es obviamente menos dinero. También está la cuestión de las divisas. La pérdida de valor de la libra ya implica una disminución de la ayuda. Por eso es muy importante que se mantengan los compromisos, pues incluso si es así, los recursos destinados al desarrollo disminuirán.

¿Qué le preocupa del G-8?

Que de nuevo los países ricos no pasen de una solemne declaración. Es tiempo de cumplir con los compromisos para poner fin a la pobreza en el mundo. Los países ricos deben establecer de una vez un calendario transparente para la entrega de la ayuda que detalle los aumentos anuales de cada país donante.

¿Qué países han anunciado medidas proteccionistas o se han echado atrás en sus compromisos?

Italia es un horrible ejemplo. Y muestra claramente que se trata de una cuestión de voluntad política, pues anunció su decisión de reducir la ayuda antes de que comenzara la crisis. Ha recortado 400 millones de euros, un 56% del pequeño presupuesto de desarrollo. Es muy preocupante. Otros países están tentados de hacer lo mismo.

¿Hay ejemplos delo contrario?

Sí. En medio de la crisis, Alemania confirmó que aumenta en un 30% con respecto al año anterior el dinero destinado al desarrollo. Reino Unido apoya un enfoque similar. Y tenemos un nuevo líder, España, que, a pesar de la crisis, está manteniendo sus compromisos. En los últimos años ha mostrado un gran liderazgo. Hoy día sobran las promesas, pero escasean quienes hacen lo que dicen. España lo hace. Holanda, Noruega o Suecia eran los campeones del desarrollo y España se está convirtiendo en uno de ellos. Envía una señal de que el desarrollo no es una política sectorial, sino una prioridad al más alto nivel.

Hay quien señala que Italia debería ser expulsada del G-8. ¿Qué opina?

El G-8 es claramente un foro de aire caduco. No es el escenario adecuado para hacer frente a la crisis global. Carece de la representatividad adecuada. Dicen buscar, por ejemplo, soluciones para África, sin que la voz de este continente esté adecuadamente representada. Es necesario un espacio más representativo: un G-192.

Ustedes denuncian que las naciones pobres no están siendo incluidas en los paquetes de estímulo económico. ¿Cómo pueden serlo?

Expertos como el Nobel de Economía Joseph Stiglitz sostienen que un 1% de los paquetes de estímulo deberían dedicarse al desarrollo de los más pobres. No ya por solidaridad, sino por la propia supervivencia del sistema. Vivimos en un mundo que exporta y necesitas mantener el poder adquisitivo de quienes deben comprar lo que exportas.