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España pide a la UE medidas contra el paro

Merkel se niega tajantemente a gastar más para frenar la crisis

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La necesidad de ampliar los recursos en favor del empleo centró ayer los debates de la cumbre social de Bruselas. En la cumbre, celebrada horas antes del inicio del Consejo Europeo, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero defendió el diálogo social y la participación de sindicatos y empresarios en los proyectos del Gobierno en materia de empleo.

Además, Zapatero reivindicó en su intervención la necesidad de que, durante la crisis económica, se acuda en auxilio no sólo de las entidades financieras, sino de quienes más sufren el impacto de la coyuntura económica en el día a día: los ciudadanos. Asimismo, defendió que la UE adopte de forma urgente medidas de fomento del empleo y de protección social.

En la cumbre social, a la que asistieron también representantes de los empresarios y de los sindicatos, España ha estado presente porque asume en enero de 2010 la Presidencia de turno de la Unión Europea.
En el encuentro participó también el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, que criticó que la UE no haya realizado 'un esfuerzo mayor hasta la fecha' para conservar puestos de trabajo.

Corbacho pidió que la cumbre extraordinaria consagrada al empleo, que se celebrará en mayo en Praga, proponga un 'plan de estímulo' especial. Según él, la UE se ha afanado en el impacto 'en la raíz del problema' financiero, pero no en su impacto 'en la economía real'.

La reclamación de Corbacho de un segundo plan de estímulo, aunque centrado en el empleo, fue el aperitivo de las discusiones que los líderes europeos iniciaron ayer en la cumbre de jefes de Estado o de Gobierno y que se prolongarán hoy durante la segunda jornada del encuentro, que sirve para preparar la reunión del G-20 de Londres.

A su llegada a Bruselas, los líderes europeos se mostraron muy reacios a contribuir con más recursos a desactivar la crisis, prefiriendo esperar a que el plan presentado en noviembre, que dedica un 1,5% del PIB comunitario a este fin, haga su efecto.

La canciller alemana, Angela Merkel, fue la más tajante, al considerar 'que no es el momento de más medidas para el crecimiento'. 'Las medidas existentes deben funcionar, pero hay que dejarlas desarrollarse', dijo Merkel.

Por su parte, la Presidencia de la UE, ostentada por el primer ministro checo Mirek Topolánek, también aseguró que los socios de la UE ya han ido 'todo lo lejos que se puede ir' Frente al plan de Obama, que moviliza un 5,5% del PIB de Estados Unidos, la UE esgrime que a su esfuerzo hay que sumar la carga de las prestaciones sociales. A su juicio, ir más allá en el gasto público puede poner en riesgo la sostenibilidad de las finanzas públicas.

El debate no es banal porque la principal reclamación de Estados Unidos de cara a la cumbre del G-20, que se celebrará el 2 de abril, es precisamente esa: que todos los países desarrollados lancen nuevas iniciativas de gasto para contrarrestar la recesión.

Más dinero para el FMI

Frente a esa pretensión, los países europeos quieren centrar el G-20 en la regulación del sistema financiero internacional y eso es lo que seguramente saldrá hoy de la cumbre. En las conclusiones, se subrayará la necesidad de regularlo y de fortalecer las instituciones que lo rigen.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), para el que tanto EEUU como la UE quieren ampliar fondos, podría recibir de Europa una contribución de 75.000 millones o 100.000 millones de dólares (55.000 millones o 74.000 millones de euros) para doblar su presupuesto, actualmente de 250.000 millonesde dólares.