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España probará en 2009 la vacuna anticoca

La terapia estará indicada sólo para adictos a la droga que desean dejarla

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Una decena de hospitales españoles participarán a partir de marzo de 2009 en un ensayo clínico para demostrar la efectividad de una vacuna contra la adicción a la cocaína. Según explicó ayer la delegada del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Carmen Moya, el estudio, coordinado por José Pérez de los Cobos, del Hospital Sant Pau de Barcelona, tendrá una duración de un año y en él participarán 170 pacientes, todos adictos de la cocaína que hayan expresado su deseo de abandonar esta droga.

Se trata de una vacuna terapéutica, lo que significa que estará indicada para las personas consumidoras con un problema de adicción y en ningún caso tendrá finalidad preventiva entre la población general.

A juicio de Moya, si el ensayo da sus frutos, se podrán resolver muchos de los fracasos que ahora se registran con los abordajes tradicionales de esta adicción, relacionada con 800 muertes al año en España.

En este sentido, el especialista Carlos Álvarez Vara, de la Comisión Clínica del Plan Nacional sobre Drogas, explicó que este fármaco experimental supone “una luz en el túnel del fracaso de la farmacología” relacionada con esta sustancia.

De hecho, según el informe sobre cocaína de la Comisión Clínica del Plan Nacional sobre Drogas, en cuya presentación se realizó el anuncio de la vacuna, todavía “no se dispone de ningún fármaco capaz de bloquear los efectos de la cocaína en el organismo ni de facilitar la abstinencia”, por lo que el abordaje de la adicción se realiza de forma mixta, con tratamientos sintomáticos y terapia psicosocial.

Sin embargo, si la vacuna, desarrollada por los laboratorios Celtic Pharma bajo la denominación TA-CD, supera con éxito los ensayos clínicos, “las cosas pueden cambiar, sobre todo para el adicto más problemático”, señala Álvarez Vara. “No hay razón para que no funcione”, agrega.

Por el momento, esta vacuna experimental ya se ha probado en Estados Unidos en un pequeño grupo de 18 pacientes, a los que se les administró durante 14 semanas. Tres cuartas partes de los adictos vacunados pudieron dejar de consumir sin sufrir efectos secundarios indeseados. Además, después de seis meses, tanto los que recayeron como los que no señalaron que la sensación de euforia al volver a consumir no era tan fuerte como antes de la vacunación.

La principal dificultad que tiene el diseño de una vacuna contra la adicción a la cocaína es el bajo peso molecular de esta droga, que impide al organismo crear anticuerpos para combatirla una vez penetra en el organismo.

Por ello, según Álvarez Vara, la vacuna asocia una molécula de cocaína con una proteína, lo que permite a la combinación entre ambos elementos alcanzar el peso molecular necesario.

Al inyectarse, el organismo genera anticuerpos que funcionan “como comecocos anticocaína”, en palabras del experto. Cuando el individuo vacunado esnifa cocaína, los anticuerpos impiden a la droga superar la barrera hematoencefálica y llegar al cerebro. Dicho de otra forma, “en el camino desde el pulmón hasta el cerebro, los comecocos absorven la cocaína, que no produce el placer esperado”, explica Álvarez Vara. Después, se elimina por la orina.

Por su parte, el secretario general de Sanidad, José Martínez Olmos, destacó que la cocaína “no es una droga inocua”, sino que “produce graves daños para la salud”. “Al final, la cocaína termina controlando la vida de las personas”, aseveró.