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España rechaza la idea de Obama de gastar más

Los ministros de Finanzas del G-20 preparan hoy la cumbre de abril

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España se alineará claramente con Reino Unido, Francia y Alemania y rechazará la propuesta de Estados Unidos de impulsar el gasto público para combatir la crisis económica mundial. Esta controversia, que amenaza con convertirse en uno de los debates clave de la cumbre del G-20 que se celebrará el 2 de abril en Londres, aflorará durante la reunión que los ministros de Finanzas del grupo celebran hoy en la capital británica.

El encuentro, al que asistirá el vicepresidente económico, Pedro Solbes, es decisivo en los preparativos de la cumbre de abril, en la que participarán los jefes de Estado y de Gobierno de los principales países industrializados, incluida España, y de algunas economía emergentes.

Fuentes del Ministerio de  Economía explicaron a Público que ya ha pasado la hora de lanzar planes de estímulo, “y ahora lo que toca es implementarlos”.

España es además uno de los pocos países del mundo que, según el FMI, supera el 2% del PIB en gasto fiscal entre 2008 y 2009, que es el objetivo que deberían marcarse todas las economías desarrolladas, según el secretario de Estado del Tesoro de EEUU, Tim Geithner.

Subrayando la demanda  de Geithner, Obama señaló recientemente que “por muy agresivas que sean las políticas de gasto de Estados Unidos, es muy importante que los otros países avancen en la misma dirección”. Sin embargo, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, rebatió la petición estadounidense diciendo que “el esfuerzo que Europa está haciendo (...) es muy superior al que están haciendo nuestros amigos norteamericanos”, ya que el sistema de bienestar
europeo “es mucho más ambicioso” que el de EEUU.

El debate sobre el gasto fiscal ha irrumpido con tanta fuerza que ha desbordado la agenda inicial de la cumbre de Londres. Aunque en la reunión del G-20 en Washington se crearon cuatro grupos de trabajo para avanzar en la reforma del sistema financiero, ninguno de ellos recogía la pretensión de Estados Unidos de potenciar el gasto de los países, y ha habido que crear de facto un quinto grupo de trabajo dedicado al impulso fiscal, que según fuentes del Ministerio de Economía español se enmarca en el ámbito de “la respuesta urgente” a la situación de crisis.

Si EEUU quiere más gasto y Europa no está por la labor, en el caso de la regulación finaciera ocurre exactamente lo contrario. El primer ministro británico, Gordon Brown, pretende crear un sistema global de supervisión del sector financiero, que incluiría la vigilancia sobre los hedge funds (fondos de alto riesgo), las agencias de calificación y los productos derivados. Además, Brown quiere nuevas herramientas de regulación.

Es aquí donde España ha hecho  las mayores aportaciones (directamente y a través del Ecofin), presentando ideas basadas en la experiencia del Banco de España de fijar provisiones anticíclicas que permiten a la banca acumular recursos en épocas de bonanza.

El problema es que para Estados Unidos todo este planteamiento, que está en el núcleo de las recomendaciones de la cumbre de Washigton, es ahora mismo secundario. En particular, Washington recela de la posibilidad de que un sistema global de regulación interfiera en la actividad de las entidades financieras norteamericanas.

De la negociación entre las posiciones de Europa y EEUU sobre gasto fiscal y regulación financiera saldrá seguramente el desenlace de la cumbre de abril en Londres. Hay otros temas importantes sobre la mesa, que también serán examinados hoy por los ministros de Finanzas.

Algunos parecen bien encarrilados, como el refuerzo del FMI, y otros están en una fase de discusión más temprana, como el cambio climático, los paraísos fiscales, los sueldos de los ejecutivos de banca o la apuesta por la formación de los trabajadores.

Los grandes temas de la cumbre