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España saca de la pista al viejo orden establecido

Suecia, Australia y Estados Unidos ceden el dominio mundial del tenis

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Mats Wilander (siete GrandSlams) y Stefan Edberg (seis) pertenecen por derecho propio al olimpo del tenis mundial. Bjorn Borg, con 11, está en una dimensión aún superior. Los tres, además de tener las manos bendecidas para la raqueta, comparten nacionalidad.

Suecia, con poco más de nueve millones de habitantes, es el segundo país con mayor número de Grand Slams de la época moderna, sólo superados por Estados Unidos.

Los tres grandes popes del tenis sueco tuvieron en su día grandes seguidores, como Thomas Johansson, ganador en Australia; Magnus Norman, finalista en Roland Garros, o Jonas Bjorkman, excelente doblista que se ha encontrado además en varias semifinales del Grand Slam en individuales.

Hoy todo eso queda atrás. Johansson, que sigue activo, dormita más allá del número 100 de la ATP; Björkman, con 37 años, está cerca de la retirada. Sólo Robin Soderling, un jugador errático, se mantiene entre la 30 mejores raquetas del mundo. En la última ronda de la Davis, Suecia se encontró con una derrota como local ante Israel, un país que dista mucho de ser una potencia. El tenis sueco, uno de los más grandes, parece yermo de talento. Es un imperio caído, pero no es el único.

La Armada española irrumpe en pleno declive de las otrora potencias

Australia vive un proceso similar al sueco. Son los terceros que más títulos apilan en la era Open, también con escasa población para alimentar el talento deportivo (no llegan a los ocho millones de habitantes).

 Entre sus ciudadanos han salido figuras comoRafter, Hewitt o Philippoussis, por no hablar de jugadores más antiguos como Roy Emerson, Newcome o Rod Laver, uno de los dos únicos tenistas que ha conseguido el Grand Slam en el circuito masculino.

Hoy, sin embargo, para encontrar un jugador del país en las listas de la ATP hay que fijarse en el número 77 de Hewitt, ya de vuelta de todo. Australia busca héroes por todas partes, pero parece que no terminan de salir. Sus esperanzas miran a Bernard Tomic, de 16 años, un jugador talentoso que necesita mucho tiempo y desarrollo para colmar las aspiraciones de un país que se desvive por el tenis.

Estados Unidos tampoco vive sus mejores momentos. El gladiador Roddick se mantiene en el Top 10, como James Blake, pero para ambos parecen lejanos los títulos de Grand Slam que en otra época coparon. No hay ni un Agassi ni un Sampras. Connors y McEnroe son historia, y tampoco hay regeneración, y Sam Querrey, la principal promesa norteamericana, da poca confianza a los expertos para tener una carrera lujosa.

El mejor jugador sueco dormitamás allá del número 100

Estos tres países, los grandes dominadores de la historia del tenis, han dejado paso a nuevas realidades. Ahora salen jugadores de cualquier parte. Serbia aporta genios como Djokovic.

Suiza, que sólo podía presumir de Marc Rosset, hoy tiene al mejor jugador de la historia para muchos, Federer. Rusia suma talento y poderío, Croacia ahora es cantera. E, incluso, países más exóticos como Letonia Gulbis o Japón Nishikori aportan jugadores de nivel. Gran Bretaña, ausente de títulos desde Fred Perry, tiene a Murray.

Pero por encima de todos ellos se encuentra España; no sólo por la presencia en la tropa de Rafa Nadal, el dominador, también por Verdasco, Robredo, Ferrer o Almagro. España tiene nueve tenistas entre los 50 mejores y 15 entre los 100. Sólo Francia, con 7 entre los 50 primeros y 13 entre los 100 podría asemejarse a la cantidad y calidad del tenis español. Los franceses, sin embargo, aún tienen complejos que salvar para poder alardear de la potencia de su tenis.

Serbia, Suiza, Rusia o Croacia son otros de los países que asoman la cabeza

Los últimos años el tenis ha cambiado, se ha diversificado hasta convertirse en uno de los deportes más globales, ya no existen imperios porque de todas partes sale talento. Suecia, Australia o Estados Unidos, países que aman el deporte de la raqueta, seguirán teniendo jugadores importantes en el futuro, pero difícilmente conseguirán un dominio como el que tuvieron cuandofueron los mejores.