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España tendrá voz y voto en la cumbre

Francia remite a los miembros de la UE un comunicado en el que se explica que España estará en la cumbre  "como octava potencia económica"

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Se confirmó finalmente y con la voz de Francia: José Luis Rodríguez Zapatero se va a Washington invitado por George Bush y gracias a la gestión imprescindible de Nicolas Sarkozy, que ayer recibió las cinco invitaciones cursadas por la Casa Blanca para los países de la UE: Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y España.

Confiando en la gestión del presidente francés y de turno de la UE, Moncloa dispone desde hace días del dossier que el presidente llevará a Washington, elaborado por la Oficina Económica que dirige Javier Vallés, y de todo el despliegue de protocolo y seguridad planificado al milímetro para la cita internacional más importante de los últimos años.

Aun ayer, con una mínima incertidumbre en los asistentes al Consejo extraordinario de Bruselas sobre la asistencia de España a EEUU, Zapatero cambió las tornas en sus declaraciones tras escuchar cómo el presidente de turno de la UE confirmaba que era de “justicia y sentido común” que España, “la octava potencia económica mundial”, estuviese en la cumbre anticrisis de Washington, por lo que Francia le cedía su silla como miembro del G-8, en tanto que del G-20, aunque la decisión dependía en última instancia de la Casa Blanca, el convocante.

Evidentemente, aclaró el inquilino de El Elíseo, España iría “como España”, esto es, con su voz y con su voto y así se lo habían trasladado él mismo y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, a los Veintisiete en la reunión de ayer en Bruselas, para concretar la posición común frente a la crisis financiera internacional que la UE llevará a la capital estadounidense el 15 de noviembre.

Zapatero, que desde que el cónclave fue convocado en Camp David se cansó de reivindicar el papel prioritario de la UE en la decisión final de su formato y los asistentes al mismo, reculó ayer sutilmente durante la rueda de prensa con la que dio por finiquitado el intenso Consejo extraordinario.

Así, para el jefe del Ejecutivo español, la Administración estadounidense, con George Bush aún al mando, de ser una más en el diseño de la cumbre, pasó a ser decisiva: “Fue EEUU quien convocó y quien corresponde, en diálogo con la UE, tomar las decisiones oportunas”, dijo.

La dificultad de integrar un improvisado G-21 en Washington fue uno de los conceptos más reiterados por Zapatero: “Es difícil, aunque España merezca estar” por su peso político y económico, razonó, y aunque “hemos ganado terreno en esa idea, las decisiones las tiene que tomar quien convocó”, insistió volviendo al rol definitivo de la Casa Blanca.

Washington no se pronunció oficialmente, aunque extraoficialmente y en boca de un funcionario de la Casa Blanca que pidió a la agencia Efe no ser identificado, aseguró que no hay “un problema con España en general”. Fue Francia quien concluyó que España estaba invitada.