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España, en el vagón de cola en acceso al crédito

Un informe del Foro de Davos recuerda que la economía española es poco diversificada, apenas gana competitividad, y sufre para controlar el déficit y la deuda

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Muchas veces el que no se consuela es porque no quiere. La economía española conserva su competitividad a nivel mundial a pesar de la 'muy delicada' situación macroeconómica que atraviesa, según el ranking elaborado por el Foro Económico Mundial (FEM) que compara el grado de competitividad de 144 economías. Pero tampoco hay que dejarse llevar por el optimismo: la economía española, entre las diez más importantes del mundo, ocupa el puesto 36 en competitividad en dicha lista.

En el Informe de competitividad global 2012-2013, el FEM no deja en buen lugar a España. El documento, elaborado por un equipo de economistas dirigido por el español Xavier Sala-i-Martín, en el que también ha participado Beñat Bilbao-Osorio, recuerda que uno de los grandes problemas de la economia española es el acceso al crédito, muy restringido actualmente. España se sitúa en el puesto 122 de la lista en ese apartado.

Otro problema es, según el FEM, es la poca diversificación de la economía. 'En los últimos años, España vivió 'de rentas' porque crecía gracias a la burbuja inmobiliaria y a una acceso al crédito que parecía no tener límites. Eso, como todo el mundo sabe, ha explotado. Esperemos que esta constatación genere un cambio y se invierta en innovación para diversificar la economía', concluyó Beñat.

El informe destaca que España ha mejorado levemente en competitividad pasando en dos años del puesto 36 al 42. Entre los elementos que favorecen la competitividad española, los autores señalan la calidad 'de talla mundial' de sus infraestructuras de transporte, que ocupan el décimo puesto absoluto, el tamaño de su mercado (14), así como las altas tasas de matriculación en educación superior (18), lo que proporciona una amplia fuente de trabajadores cualificados, que 'si se moviliza apropiadamente, ayudaría en la muy necesaria transación de España hacia actividades de mayor valor añadido'.

Pero, 'a pesar de estas fortalezas, la competitividad española se ve perjudicada por sus desequilibrios macroeconómicos', advierte el informe. España como el décimo peor país en control del déficit, ocupando el puesto 135 entre los 144 países analizados, mientras que es el 112 en control de la deuda pública, lo que, sumado a las dificultades del sector financiero, da como resultado una pérdida de la confianza de los mercados financieros y en el acceso del país a los mercados internacionales de capitales a costes asequibles.

Por otro lado, el informe apunta que, a pesar de haberse registrado una ligera mejoría, el mercado laboral español continúa siendo muy rígido (123), aunque destaca que 'las recientes reformas estructurales, tanto en el sistema bancario como en el mercado laboral, deberían contribuir a afrontar estas debilidades una vez que se implementen'.

Sin embargo, el Foro Económico Mundial advierte de que, los recientes recortes en el gasto público destinado a investigación e innovación, unidos a las crecientes dificultades del sector privado a la hora de captar financiación para estas actividades, podría lastrar la capacidad de innovar de las empresas españolas (44), algo 'crucial' para facilitar la transformación económica de España.