Publicado: 21.12.2014 14:04 |Actualizado: 21.12.2014 14:59

Muchos españoles reclutados por la yihad acaban desencantados 

Manifiestan a su entorno su decepción al llegar a lugares como Siria o Irak, expresando muchos su deseo de volver, algo que preocupa a las autoridades. Actualmente hay ya siete retornados en cárceles españolas. 

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La mayoría de las cerca de 70 personas que han abandonado España en los últimos años captados por movimientos terroristas para integrar sus filas en Siria, Irak o Mali acaban desencantados con lo que encuentran a su llegada.

Las fuerzas de seguridad han detectado que esta mayoría ya ha trasladado ese sentimiento a su entorno o familiares y que incluso algunos han manifestado su deseo de volver, según han fuentes de la lucha antiterrorista.

La figura de los retornados es la principal preocupación de los gobiernos occidentales



  La figura de los retornados es la principal preocupación de los gobiernos occidentales y España no es una excepción pese a que su número de desplazados sea muy inferior al de otros países del entorno donde los cuentan por centenares o incluso miles. En las cárceles españolas hay actualmente siete retornados que fueron detenidos a su llegada. Además las fuerzas de seguridad españolas arrestaron a otros dos que fueron entregados a sus países de origen, según las mismas fuentes.


   Uno de estos siete retornados es el ceutí Abdeluahid Sadik Mohamed, detenido el pasado enero en el aeropuerto de Málaga al bajarse de su avión que le traía de Estambul (Turquía) a donde había llegado procedente de Siria. Allí había estado integrado en las filas del Estado Islámico y las autoridades españolas creen que participó en diversas acciones terroristas.

Ganas de reunirse con su familia 

   Es el quinto de ocho hermanos criado en la barriada del Príncipe Alfonso pero que residía cerca del centro de la ciudad en una zona conocida como Recinto Sur. El joven está casado, es padre de dos hijas de 4 y 3 años. Según dijo Sadik Mohamed, volvía a voluntad propia movido por las ganas de reunirse de nuevo con su familia. Aún así, los expertos en la lucha antiterrorista le consideran "muy peligroso".

El desencanto no es exclusivo del Estado Islámico, también sucede en las filas del Frente Al Nusra, la marca de Al Qaeda en Siria.



   Tras su paso por los lugares de conflicto, los retornados vuelven con experiencia y conocimiento en actividades militares por lo que su destino es la cárcel siempre que se pueda acreditar que hayan estado integrados en grupos terroristas. La estancia en prisión de este individuo no es conflictiva, pero tampoco ha dado muestras de colaborar con las autoridades a la hora de relatar sus actividades, siempre según las mismas fuentes.


   El desencanto no es exclusivo del Estado Islámico, también sucede en las filas del Frente Al Nusra, la marca de Al Qaeda en Siria. Es el caso, por ejemplo, de un yihadista de nacionalidad española que viajó de Barcelona a Siria en contra de su familia movido por el deseo de luchar contra las tropas de Bassar el Assad.

De Barcelona a Siria 


   Se encuentra destinado en un campo de refugiados en las inmediaciones de Lattakia. Este terrorista también ha manifestado su deseo de regresar, considera que su misión ha terminado aunque también asume que volver sería hacer el ridículo, según relata un informe del experto en movimientos yihadistas José María Gil.


   Pese a esta realidad, en España no se han dado casos de familiares que se hallan desplazado a los lugares de conflicto para traerse de vuelta a algún familiar como sí ha sucedido en otros países europeos. En cambio, sí que se ha detectado al menos un caso de un yihadista español que viajó a Siria acompañado de toda su familia.


   Estas mismas fuentes han explicado que de todos los desplazados que han salido desde España, la mayoría va con la intención de entrar en combate, pero no es la única motivación que les mueve a dar el paso de dejar sus hogares para acudir a un lugar en conflicto. Entre un 20 y un 30 por ciento de los casos llegan allí con la idea de formar parte de una sociedad nueva bajo los preceptos del Islam con los que ellos se sienten identificados y con el ánimo de aportar sus conocimientos en otras materias alejadas del adiestramiento militar o el combate.

Distintas profesiones

   El propio Estado Islámico liderado por Abu Bakr Al Bagdadi, 'Califa Ibrahim', hizo este año un llamamiento a los musulmanes del todo el mundo invitándoles a formar parte de su califato. En aquel caso, el mensaje iba especialmente dirigido a profesionales cualificados con el objetivo de sentar las bases de su nuevo estado. Jueces, abogados, traductores ingenieros, médicos, informáticos y otras profesiones alejadas del perfil del combatiente tipo.


   En este grupo se encuentran las mujeres que han sido reclutadas. España no es ajena a este fenómeno como acredita la última operación de la Policía en España en la que fue desarticulada una célula dedicada sólo a captar mujeres a las que se les prometía una vida como verdaderas guerreras o ser esposadas con algún yihadista.


   La realidad a su llegada es muy distinta y se aproxima más a una experiencia de padecimientos y vejaciones e incluso acaban como esclavas sexuales, según las fuerzas de seguridad. Las fuentes consultadas precisan que en la mayoría de los casos ya se han casado o se les ha asignado un marido antes de emprender el viaje. Otro de los sectores a los que las fuerzas de seguridad en España no pierden de vista son los menores conscientes del acceso que tienen a las redes sociales e Internet, uno de los principales focos de captación.

Estado islámico, menos exigente 

   Los servicios de inteligencia occidentales y las fuerzas de seguridad admiten las dificultades que tienen para tener información de los movimientos terroristas que operan en estas zonas. La situación de Siria e Irak dificulta mucho la colaboración con sus autoridades en esta materia.


   No obstante, las fuentes consultadas advierten que el Estado Islámico es poco exigente a la hora de integrar a los recién llegados frente a las organizaciones de Al Qaeda que habitualmente siempre han establecido numerosos controles de seguridad para evitar infiltrados en sus filas o personas sin preparación o convencimiento exigido.