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Los españoles son los europeos que menos usan el gas natural, según Sedigás

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España es el país europeo que menos emplea el gas natural en el sector residencial, ya que a pesar de que el 73 por ciento de la población vive en municipios con suministro, sólo el 29% lo utiliza, ha explicado a EFE el presidente de la Asociación Española del gas (Sedigás), Antonio Peris.

Un dato que en parte se explica por la "relativamente reciente" llegada del gas natural a España, en 1969.

En este sentido, desde que en dicho año desembarcara en Barcelona el primer metanero, el gas natural se fue extendiendo a aquellas ciudades en las que resultaba más sencillo construir gasoductos, lo que explica, según Sedigás, que el resto de zonas geográficas apostaran por las fuentes energéticas previas al gas, "más caras y menos eficientes".

Además, la escasa penetración del gas en la sociedad española viene determinada, según Peris, por la inversión económica que supone para aquellos hogares, que al construirse antes de la llegada del gas, no cuentan con una instalación específica.

A pesar de esta circunstancia, España cuenta con un potencial de gasificación mayor que otros países más desarrollados de la Unión Europea, lo que significa que aunque aún queda "bastante" mercado para expandirse, es necesario mantener un esfuerzo inversor para alcanzar los niveles de nuestros vecinos europeos.

En este sentido, según datos de 2007, en España existe un contador por cada 6,5 habitantes, una cantidad muy inferior a la de los Países Bajos, que tienen uno por cada 2,4 habitantes, o Italia, y Reino Unido, países en los que hay un contador por cada 2,8 y 2,7 habitantes, respectivamente.

Asimismo, el uso del gas natural en España depende de la zona geográfica, ya que aquellas más frías, al igual que las más gasificadas, son las que más emplean este combustible, explicó el presidente de Sedigás.

Sin embargo, a pesar de que el peso del gas natural en el sector doméstico es pequeño, por primera vez, el gas natural como energía primaria se sitúa en línea con la media de la Unión Europea (25 por ciento) gracias a la "gran" implantación de las centrales de ciclo combinado, que producen energía gracias al gas.

No obstante, en otros países comunitarios se ha apostado más por otro tipo de energías, entre ellas la nuclear, como es el caso de Francia.

Por lo que respecta a España, Cataluña y Madrid concentraron el pasado año el 55 por ciento del total de consumidores del sector gasista, gracias a la implantación del suministro de gas en el sector doméstico, tal y como subraya la Comisión Nacional de Energía.

Por el contrario, Extremadura, Baleares y Murcia fueron las regiones que menos clientes de gas natural tienen por cada 100 habitantes.

Por ello, y para aumentar el uso del gas natural en España, Peris considera que las campañas promocionales son una buena herramienta para fomentar el cambio de instalaciones antiguas, que no utilizan el gas, por otras que sí lo hacen, si bien, gracias a los contactos que el sector mantiene con promotores y administradores, muchas de las viviendas de nueva construcción ya llevan integrada la instalación del gas.

Asimismo, una de las bases "más sólidas" para promover la implantación del gas natural en el sector doméstico comercial, es según el presidente de la patronal gasista, tanto "su eficiencia como el desarrollo tecnológico".

Actualmente, se ofrecen diferentes soluciones, como la calefacción y agua caliente sanitaria con energía solar apoyada con gas, o la climatización con gas, que evita la sobrecarga de las líneas eléctricas que se producen en verano como consecuencia de las puntas de consumo eléctrico.

El objetivo futuro del sector gasista español es tender, a largo plazo, a un grado de gasificación similar al italiano, dado que es un país con características similares, que a diferencia de Reino Unido, Holanda o California, donde el grado de gasificación es muy alto, no dispone de yacimientos relevantes.