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La especulación trunca el plan para abaratar el crudo

El precio del petróleo ya está en niveles superiores a los que había antes de la histórica liberación de parte de las reservas estratégicas de Agencia Internacional de la Energía 

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La decisión de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) de liberar, a lo largo de este mes, 60 millones de barriles de crudo, una pequeña parte de las reservas estratégicas de petróleo de sus socios (pensadas, en principio, para afrontar situaciones de emergencia), no ha tenido el efecto deseado en los precios del crudo. Ayer, y a pesar de unos datos de desempleo bastante peores de lo esperado en Estados Unidos (síntoma de que la recuperación en aquel país no termina de despegar), el barril de petróleo Brent (de referencia para Europa) cerró en el entorno de los 118 dólares.

El Brent, que se ha encarecido casi un 25% en lo que va de 2011, ya supera los 114 dólares a los que cotizaba justo antes de que, el pasado 23 de junio, el organismo con sede en París, dependiente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), anunciase su iniciativa para intentar tumbar los precios. El sorprendente movimiento tuvo efecto (el barril llegó a depreciarse un 8% ese mismo día), pero fue efímero. Hubo dos días de bajadas y, desde entonces, el crudo ha repuntado un 12,5%.

Goldman Sachs y Morgan Stanley, los dos bancos de inversión estadounidenses que dominan el mercado mundial de materias primas, ya han dicho que esperan un repunte de los precios en el segundo semestre. Y, paradójicamente, algunos operadores han utilizado el petróleo liberado por la AIE para especular con él en Estados Unidos (ver información en página siguiente).

Muchos analistas del sector cuestionan que, con los datos que hay sobre la mesa, falte producto en el mercado. De hecho, la cantidad de crudo liberada por los socios de la agencia (España entre ellos) apenas equivale a 16 horas del consumo mundial anual.

Un experto de la industria comparaba ayer la actuación de la AIE con las iniciativas fallidas de los bancos centrales para contener la depreciación de una divisa cada vez que los especuladores se lanzan a atacarla: 'Al final, es difícil batir al mercado, con todos sus agentes', resumía.

Aunque hay múltiples factores que influyen en los precios (como la menor producción de algunas plataformas del Mar del Norte y la cotización del euro), en el negocio petrolero, donde la especulación manda (cada día, se negocia mucho más crudo del que se consume), sembrar dudas sobre el suministro supone dar alas a quienes se lucran con las apuestas a futuro. Y eso, sembrar dudas, es precisamente lo que ha hecho la AIE, según varios expertos consultados.

Entre otras cosas, porque ha transmitido un mensaje de desconfianza hacia Arabia Saudí, primer productor mundial, principal miembro de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y tradicional garante del suministro de petróleo a Occidente.

Como dice el catedrático Mariano Marzo, uno de los mayores expertos del sector en España, la AIE 'ha levantado más incógnitas' con su decisión de las que pretendía despejar. 'Nos hace sospechar que hay menos capacidad ociosa [crudo extra que se puede bombear a mercado en un momento de escasez] de la que se asegura: que Arabia Saudí no tiene la capacidad de inundar en un momento determinado el mercado con un petróleo de calidad similar a la que tenía el libio'. Marzo es de los que creen que habrá una segunda liberación de reservas si la AIE quiere ser 'coherente' porque, recuerda, hace menos de un mes, niveles de precios similares ponían en peligro la recuperación.

La iniciativa de la AIE fue impulsada por Estados Unidos, donde el año que viene hay elecciones presidenciales (por lo que conviene contener los precios de los carburantes), con el visto bueno del resto de socios.

Fuentes de la agencia señalaban ayer que todavía 'es muy pronto para intentar juzgar el éxito de la liberación de stock basándose sólo en los precios' del crudo. Según la agencia, su iniciativa no responde tanto 'a una cuestión de precios, sino de garantía del suministro'.

Los argumentos de la AIE para tomar su decisión fueron el corte del suministro procedente de Libia (antes de que estallase la guerra, en febrero pasado, el país norteafricano aportaba el 2% de la producción mundial, con un crudo de altísima calidad que se exportaba, principalmente, a Europa); la incapacidad de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (la OPEP, el cártel que controla el 40% de la producción mundial) para acordar, el mes pasado, un incremento de su bombeo; y el miedo a que el precio del crudo dañe 'la frágil recuperación económica global', según dijo en su momento la AIE, que defiende los intereses de las 28 economías más desarrolladas.

Desde la agencia insistían ayer en que estos días coinciden con la driving season en el hemisferio norte (la época de desplazamientos masivos en coche por las vacaciones), que es, junto con el invierno, la época de mayor consumo del año. Además, añadieron, 'algunos países productores [como Arabia Saudí] han anunciado su intención de incrementar su producción', pero 'llevará tiempo' materializar la llegada de ese crudo al mercado. 'La AIE continuará analizando la situación', concluyen desde la agencia. En vista de que no hay grandes cambios en el conflicto en Libia (la intervención militar de la OTAN se está alargando mucho más de lo previsto), el organismo podría anunciar este mismo mes nuevas inyecciones de reservas (el plazo 'inicial' era de 30 días).

La liberación de reservas anunciada el pasado 23 de junio estará en vigor, en principio, hasta el próximo día 30, y sólo tiene dos precedentes desde la creación de la agencia, en 1974 (coincidiendo con la primera crisis del petróleo): el primero fue en 1991, durante la Guerra del Golfo; y el segundo, en 2005, después de que el huracán Katrina inutilizara las refinerías y pozos del golfo de México, en Estados Unidos. La diferencia respecto a entonces es que hubo problemas reales de suministro que ahora no parecen darse.