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"¿Esperan a que haya muertos para apoyarnos?"

El director de Radio Globo narra el asalto del gobierno de facto a los medios críticos del golpe de estado

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El Gobierno golpista de Honduras ha amordazado a los escasos medios de comunicación que escapaban a su control. Horas después de decretar el estado de sitio, fuerzas de seguridad asaltaron las sedes de Radio Globo y el canal de televisión Cholusat Sur de Tegucigalpa, requisaron los equipos y echaron el cierre.

'Los militares y policías vinieron violentamente, hicieron disparos, rompieron los portones y se llevaron todo el equipo. Ahora ya no estaremos en el aire, a menos que lo hagamos de manera clandestina', dijo a Público Eduardo Maldonado, director de Radio Globo.

Esta emisora y Cholusat Sur, ambas fuera de antena y militarizadas, eran las principales aliadas del Frente de Resistencia y del presidente Manuel Zelaya Rosales. Los demás grandes medios de comunicación hondureños ignoran y silencian sistemáticamente cualquier muestra de apoyo al dirigente derrocado.

Antes de que los militares 'invadieran la radio', Maldonado sugirió a varios miembros del régimen que 'dejaran trabajar a los medios de comunicación, que no tocaran la libertad de expresión, para que la gente tuviera un escape y dijera por las radios lo quesintiera'.

Tras el cierre forzoso, Maldonado expresó su miedo a los próximos movimientos del régimen: 'No sabemos lo que va a pasar. Estamos en un estado de indefensión. Necesitamos realmente el apoyo de la comunidad internacional. Hasta ahora no la hemos recibido, ¿será porque están esperando que empiece a haber muertos?'

Para justificar el cierre de las emisoras críticas, el régimen golpista ha prohibido 'toda publicación escrita, hablada o televisada no autorizada que ofenda la dignidad humana o la imagen de los funcionarios públicos, o que desatienda las resoluciones gubernamentales y perturbe la paz y el orden público'.

El abogado Samuel Madrid declaró a Público que 'con ese decreto [de ley marcial] le están dando licencia a los policías y militares para que maten y hagan desaparecer a ciudadanos hondureños'.

Incluso antes de que se decretase el estado de sitio, las fuerzas de seguridad golpistas usaron nuevas armas contra los manifestantes, como el dispositivo acústico de largo alcance, conocido como cañón sónico. Este aparato, que emite sonidos insoportables para el oído humano, ha causado daños en el sistema auditivo de decenas de partidarios de Zelaya.