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Espinosa apuesta por políticas responsables comprometidas con el futuro

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La ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación, Elena Espinosa, apostó hoy por la puesta en marcha de políticas agrarias y pesqueras responsables, comprometidas con las generaciones presentes y venideras y basadas en la sostenibilidad medioambiental.

La ministra participó hoy junto al presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, en el acto de inauguración de la VII Conferencia de Ministros de Agricultura y Pesca del Mediterráneo, que desde ayer y hasta el miércoles se celebra en Zaragoza con la participación de gobiernos de trece países, además de representantes de la UE, la FAO y el Consejo de Europa.

El objetivo de la cita es debatir sobre la gestión y conservación de los recursos pesqueros, la gestión sostenible de los recursos hídricos y la producción agraria en el Mediterráneo, cuestiones que plantean retos comunes y que requieren una respuesta coordinada para afrontarlas, dijo.

A su juicio, estas dos cuestiones se deben plantear desde el enfoque común de la sostenibilidad medioambiental y con un compromiso con las generaciones presentes y venideras, "claves" para poner en marcha unas políticas agrarias y pesqueras "responsables".

"Pesca y agricultura son sectores con tradición milenaria en nuestros países" y, además de contribuir al desarrollo de los países del Mediterráneo, son "parte integrante del paisaje y la cultura que nos caracteriza", añadió.

A pesar de todo, la ministra insistió en que "existe mucho camino por recorrer" y una serie de "desafíos cambiantes condiciona las opciones posibles de respuesta", por lo que defendió "la cooperación entre países e instituciones internacionales", que "se hace cada vez más necesaria para la búsqueda permanente de respuestas coherentes y pragmáticas".

En este mismo sentido se pronunció el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, quien afirmó que en un "mundo globalizado" la colaboración y cooperación entre países mejora las políticas locales y el bienestar de los ciudadanos, sobre todo en una zona como el mediterráneo, de "creciente complejidad" y donde siguen vigentes muchas contradicciones.

Hizo hincapié en que Aragón es un ejemplo de cómo se puede pasar de una "mala situación heredada" a otra con "perspectivas de futuro", gracias a la exploración de las ideas, a la puesta en marcha de nuevos medios y a la capacidad de mirar a los recursos de una manera diferentes.

Por ello, dijo que la calidad, la seguridad y la trazabilidad son factores claves en la alimentación, sobre todo cuando se decide apostar por la transformación de la materia, proceso que incrementa el valor añadido y mejora la situación social de una zona determinada, ya que genera empleo y así se fija población.

Agregó que el agua es otro de los temas que más preocupa en Aragón, especialmente en este momento en el que se está viviendo una de las sequías más importantes, y explicó que por ello se ha apostado por una gestión adecuada de los recursos, por el control del consumo y por el cuidado en la calidad de los sistemas.

El presidente aragonés defendió la política del agua desarrollada por el Gobierno central que derogó un trasvase (el del río Ebro) "insostenible" y apostó por las más modernas técnicas de desalación, que han demostrado "más eficiencia" y ser "más sostenible medioambientalmente".