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El espíritu del 15-M se sube a las tablas

La Iglesia, la cercanía de los políticos y la inacción ciudadana estampan 'Pacto de Estado' 

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Estamos repartiendo para todos los lados, porque hablamos del poder'. Pilar G. Almansa habla con pasión de Pacto de Estado, un montaje teatral que ella misma dirige y que comienza este fin de semana su tercera temporada en la escena madrileña. Remozada día a día para adaptarse a las nuevas realidades políticas, traslada a 'un teatro, que es un foro público, ese espíritu que puede palparse en la sociedad y que es un cansancio con lo que hay', coinciden Almansa y Rafael Navarro, último de los actores en incorporarse a la producción. El objetivo de trasladar ese ánimo social a un foro público es parte esencial de la obra: 'Aspirábamos a incitar a la gente a que hiciera algo', afirma Almansa.

Con ese espíritu, la compañía Criacuervos disecciona la sociedad política española con brillantez, inteligencia y mucho humor, en una farsa que protagoniza un presidente del Gobierno, socialista y perpetuado en el poder, que ha quedado superado por la presión. Frente a un líder, evidentemente inspirado en Zapatero, se sitúa una crecidita niña de Rajoy, caprichosa y deseosa de financiar con dinero público las visitas papales, enamorada secretamente del presidente e incapaz de captar la atracción del electorado.

La compañía Criacuervos disecciona la sociedad española con brillantez y humor

Esta sátira, que tiene como punto de partida una interpretación muy libre de Petición de Mano, de Chéjov, de la que sólo pervive la hipocresía, supone en sí mismo una reflexión sobre la democracia y la inacción ciudadana. El subtítulo de la obra ¿Todavía crees en la democracia? sintetiza, según los propios miembros de la compañía, lo que ahora mismo se pregunta la sociedad española y la esencia misma del 15-M. 'Ahora mismo, ese subtítulo está sobreexplicado, la democracia es una dictadura bipartidista, ese PPSOE del que se habla. ¿Hay democracia cuando los dos grandes partidos están de acuerdo en cosas básicas que les blindan en el poder?', explica Rafael Navarro.

Rocío Vidal, la crecida niña de Rajoy, también tiene claro el papel que juega la obra en el contexto social que vivimos: 'El objetivo principal es hacer una crítica al sistema político del que todos somos partícipes y víctimas. Uno de los aciertos de la obra es que ha coincidido con un movimiento convulso a nivel ciudadano. De hecho, muchas de las críticas que elaboramos en escena están ahora en las calles. En algunos aspectos hemos sido premonitorios'.

La Iglesia católica tampoco elude las críticas en Pacto de Estado con un obispo que ejerce de confesor de una lideresa conservadora, que tiene línea directa con su jefe, y también de un presidente socialista cuyas políticas conservadoras le han llevado a ser votado por la derecha. Algo que, en definitiva, es un 'reflejo de la realidad; no hay más que ver lo que está pasando ahora mismo en Madrid. Es una desmesura ¡Poner confesionarios en El Retiro! Es hiperbólico la conducta de esta gente y sólo sucede con la Iglesia española', afirma Navarro.

Actualizada regularmente, aspira a reflejar la sociedad y animar al cambio

'El teatro es dinamizador de la sociedad, tiene que ver con lo que tienes alrededor. Aunque está claro que nosotros no vamos a llegar tan lejos como el Movimiento 15-M. Está bien que veas algo en la calle y luego te lo encuentres en el teatro. No todo tiene que ser Macbeth', sostiene Almansa.

La réplica se la da Felipe Andrés, el presidente Pepe Luis en Pacto de Estado: 'La obra se va actualizando cada semana. Si tenemos novedades sociales, la semana que viene se incorporarán en la obra. Eso mantiene la función viva y permite que siga creciendo'. En el ADN de la obra está querer ser un espejo de la sociedad y viceversa, jugar el papel de motor del cambio. 'Como decía Miguel Medina, parece que estamos dando vueltas alrededor de la sociedad, observas cosas y las plasmas. Eso es el teatro', concluye Navarro.