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"Estados Unidos es una espina clavada en América Latina"

Entrevista a Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz en 1980

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Adolfo Pérez Esquivel (Buenos Aires, 1931) llega a la entrevista con sandalias y el pelo alborotado. El premio Nobel de la Paz en 1980 tiene la voz dulce y parece como si, para él, el tiempo no tuviera importancia y pudiese pasarse toda una vida hablando de lucha, de cambios y de esperanzas.

Usted ha dicho que el golpe de Estado en Honduras no se habría podido producir sin el consentimiento de los estadounidenses. ¿No confía en el Gobiernode Barack Obama?

Creo que Obama es un hombre con buenas intenciones pero una cosa es llegar al Gobierno y otra cosa es llegar al poder. Creo que Obama fue el primer sorprendido con el golpe de Estado en Honduras. Pero si Obama no tiene posibilidades de cambio reales sobre la herencia de Bush será un Gobierno pésimo. Una cosa es el discurso y otra cosa es la realidad. Obama quiso cerrar la cárcel de Guantánamo y no pudo; quiso cerrar la de Abu Ghraib y no pudo. Obama gobierna pero no cambia las estructuras de poder. Hay que ayudarle.

¿Los otros gobiernos tienen que ayudarle?

Hay que ayudarle a poder construir una democracia real en los Estados Unidos.

Pero los americanos sí creen que viven en una democracia real

No la tienen porque el gobierno real no está en los gobiernos sino en las empresas multinacionales, que son las que definen las políticas de losgobiernos.

Hay quien dice que lo peor que le ha pasado a México es estar tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos. ¿Esto vale para toda América Latina?

Yo creo que Estados Unidos es una espina clavada en América Latina. Históricamente, Estados Unidos ha considerado América Latina como su patio trasero, como su territorio y no permite que nadie se meta allí. Y eso es peligroso. Hay tres grandes ejes que Estados Unidos ha establecido para América Latina: el Plan Puebla Panamá, el Plan Colombia y la triple frontera, las bases militares norteamericanas que están en Paraguay y las fronteras de Brasil y Argentina. Las bases en Paraguay están a 200 kilómetros de la frontera con Bolivia y esto está generando una situación preocupante, y más con los gobiernos emergentes que quieren tener voz propia.

Desde Europa muchas veces se tacha a Hugo Chávez o a Evo Morales de líderes populistas y poco serios.

¿Europa es seria? Europa es muy eurocentrista. Si Chávez no hubiese hecho nada, [Europa] hubiese estado conforme con Chávez. Si Bolivia no hubiese comenzado a revertir su situación, nadie hablaría de Bolivia, como nadie habla de Paraguay ni de la dominación que sufre. Tampoco nadie habla de las grandes trasnacionales o de ladominación europea.

Pero son gobiernos muy personalistas y puede que a veces Europa no entienda su manera de actuar.

Venezuela tenía entre el 70% y el 80% de la población analfabeta y una gran concentración del poder económico y cultural estaba en manos de unos pocos. Hace dos años, la UNESCO declaró Venezuela libre de analfabetismo. Lo mismo está pasando en Bolivia. En Argentina, sin embargo, hoy tenemos muchísimos analfabetos, pobreza. Cuando un Gobierno comienza a mirar a los sectores más necesitados hay reacciones.

Pero, ¿por qué todo giraen torno a la figura deun único líder?

¿Qué ha hecho Chávez? Es un hombre con una visión intercontinental y, por eso, está tratando de articular varios países. Por ejemplo con el Banco del Sur o Tele SUR. Ahora empezamos a tener una voz propia. La dominación no empieza con lo económico, empieza con lo cultural, y eso es lo que les molesta de Hugo Chávez.

¿Y de Evo Morales?

Evo Morales y yo nos conocemos desde hace más de 30 años. Es un hombre que empezó a pensar en su pueblo y eso choca a quienes controlaban los grandes intereses y tenían el petróleo, el gas, la energía, los recursos naturales. En Argentina, por ejemplo, hay una democracia aparente. Argentina no es un país soberano, hemos privatizado todo excepto tres cosas: el perro, el gato y el loro. ¿El petróleo dónde está? Repsol, que está haciendo desastres, se lleva todo y no deja nada. Se llevan el oro, la plata, el cobre, los minerales estratégicos, no queda nada en el país. ¿A eso lo llamamos democracia? ¿Hacia dónde va América Latina con tantas bases norteamericanas, con tanta pobreza, con tanta marginalidad? Pero Europa se da el lujo de criticar a Chávez, a Morales, a Correa y a todos aquellos que no sostienen el modelo que Europa quiere.

Usted dice que hay que plantearse un nuevo contrato social.

Este sistema capitalista se está cayendo, aunque tampoco queremos lo que está surgiendo con China. ¡Cuidado! ¿Hacia dónde vamos? Necesitamos un nuevo contrato para nosotros mismos, aunque puede que no lo veamos.

¿No es esto una utopía?

En un libro mío digo que si la utopía no existe tenemos que tener la capacidad de inventarla. Es la resistencia de los pueblos.

¿No está cansado, no se le agota la capacidad de luchar? ¿De verdad cree que las cosas cambian?

Sí cambian cosas; nunca las cosas son estáticas. Llevo 40 años de lucha y uno va viendo avances. Y algunos de estos avances los vemos hoy en día en América Latina.