Publicado: 05.02.2014 17:24 |Actualizado: 05.02.2014 17:24

"Los estadounidenses son leales a su bandera, los europeos no"

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Casi seis años después del estallido de la crisis, el Parlamento Europeo se enfrenta a una de las citas electorales más importantes de su Historia. El ascenso de los partidos extremistas, las altísimas tasas de paro, especialmente entre los jóvenes, el sentimiento europeísta en retirada o la falta de participación, son algunos de los desafíos más importantes según las parlamentarias más jóvenes de la Eurocámara: Amelia Andersdotter (26), del Partido Pirata sueco, Emilie Turunen (29), socialdemócrata danesa y Lara Comi (30), del Popolo della Libertà. Las elecciones se celebrarán entre el 22 y el 25 de mayo, y los españoles elegirán en ellas a 54 de los 751 diputados que los representarán en la nueva legislatura.

Las encuestas muestran el ascenso de los partidos extremistas y eurófobos -un sondeo de Le Nouvel Observateur daba en octubre al partido ultraderechista de Marine Le Pen la victoria en las europeas con un 24% de intención de voto-, haciendo saltar las alarmas del sueño de construcción europea. Amelia Andersdotter, la eurodiputada más joven de la Eurocámara, señala que se trata de partidos “impredecibles” que pueden dificultar la tarea de la Eurocámara porque no tienen unos valores sólidos que defender.

Pero el daño que puedan hacer en las instituciones europeas los partidos extremistas estará limitado por su propia falta de participación en el proceso político. Lara Comi, parlamentaria por el partido de Berlusconi, cree que se trata de partidos que crecen con la crisis y tal como llegan, desaparecen con la recesión. “Son partidos de protesta, pero no de propuesta”, resume para explicar que estos partidos apenas trabajan en el campo legislativo y se limitan a utilizar las instituciones como un altavoz para hacer llegar sus quejas al gran público.

Andersdotter: "Los Estados Unidos tienen una bandera a la que son leales, nosotros no" Más allá de la amenaza que puedan representar estos partidos, el sentimiento europeísta está en retroceso. Sólo el 3% de los europeos se siente únicamente europeo, sin ningún sentido de pertenencia a su propio Estado. 7 de cada diez se confiesa antes europeo que de su país natal. Incluso hay más: ni la mitad de los ciudadanos del continente (49%) llevan el sentimiento europeo como segundo apellido después de la nacionalidad propia. Así lo revelaba el eurobarómetro de agosto de 2013, casi un año antes de la celebración de las elecciones europeas. Éste es uno de los principales problemas a la hora de enfrentar unos comicios, en opinión de Andersdotter: “no hay una visión conjunta de lo que es Europa, los Estados Unidos tienen una bandera a la que son leales, nosotros no tenemos ese sentimiento”. La falta de una identidad europea es para la política sueca una de las causas que explican las reticencias a ceder competencias a Bruselas. Considera que la UE no sabe fortalecer su diversidad y actúa en la dirección contraria: “las soluciones cada vez son más centralistas”.

El futuro de la Unión Europea se juega en unas urnas que podrían volver a estar superar el récord de abstención; en las elecciones de 2009 se registró la participación más baja desde que celebran, con cerca de un 44% de participación. Emilie Turunen reconoce que “todavía queda mucho por hacer” porque la participación sigue siendo más alta en las votaciones nacionales de cada país que cuando se vota por las instituciones comunitarias. Piensa que la participación dependerá de que los grandes partidos lleven en sus programas una idea “de una nueva Europa en la que los ciudadanos estén dispuestos a volver a confiar”.

Turunen: “Necesitamos un idea de una nueva Europa en la que los ciudadanos estén dispuestos a volver a confiar”

Andersdotter carga la responsabilidad sobre los medios de comunicación y apunta que el éxito de los comicios dependerá “de cómo expliquen la importancia de votar”. Llama a votar a los partidos pequeños porque los grandes “son muy conservadores” y desde su óptica “no permiten un debate profundo sobre el futuro del continente.

El 80% de las leyes españolas provienen de la Unión Europea y son en su mayoría directivas, es decir, leyes marco, que establecen unos mínimos y unos máximos que después regula cada Estado miembro. El “problema” es que el proceso legislativo transcurre entre las tres instituciones comunitarias -la Comisión, el Parlamento y el Consejo de la UE- de las que “sólo la Eurocámara es elegida directamente por los ciudadanos” recuerda Turunen. La eurodiputada sugiere que aumentar los poderes de la cámara resolvería los problemas de escasa participación.

En las próximas elecciones europeas, el Parlamento Europeo tendrá un papel decisivo para elegir al presidente de la Comisión Europea. Según Eurostat, ese aumento de competencias animaría a un 55% de los europeos a votar en los comicios. Pero en ocasiones no se trata de acumular más poder sino de saber gestionarlo. Andersdotter llama la atención sobre el asunto de esta manera: “muchos cargos de la UE evaden sus responsabilidades. La mayoría de los comisarios lo hace, sólo veo tomar partido por determinadas causas a Viviane Reding -comisaria de Justicia, Derechos Fundamentales y Ciudadanía- y aunque no coincido mucho con su forma de pensar, reconozco su mérito porque defiende propuestas en base a unos principios propios. Muchos eurodiputados compatriotas no votan mis propuestas porque pertenezco al grupo de los Verdes y ellos son conservadores, no porque no estén de acuerdo”.

La tasa de paro entre los menores de 25 se situaba en el 23,2% en diciembre del pasado año. Las eurodiputadas coinciden en que el desempleo de los jóvenes es la lacra más importante para la UE, seguido por el alejamiento que este sector de la población siente respecto de las instituciones comunitarias. La diputada italiana reparte la culpa entre los miembros de la Eurocámara y la prensa a la hora de comunicar qué hace Europa por los jóvenes más allá de las becas Erasmus. “La prensa habla siempre de Europa desde un punto de vista negativo” subraya, “en vez de explicar las oportunidades que ofrece, también en el campo laboral”.