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"Este país me da muchos disgustos"

Emilio Silva. Fundador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica. Un aspirante a poeta que terminó en el Caiga quien Caiga

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Dice Emilio Silva (Elizondo, 1965) que no sabe qué es lo esencial, pero quizás sí lo sepa. De hecho, sus palabras driblan anécdotas y se plantan sin muchos rodeos ante lo que hace temblar: 'Releo mis textos y descubromis miedos'.

Quiso ser poeta y lo ha conseguido, a su manera. 'El poeta es alguien que merodea las esencias', define. Y esenciales son los huesos de tu abuelo cuando yacen enterrados y olvidados en cualquier cuneta, cerrados a cal y canto por (otra vez) el miedo a recordar. Mejor seguir con la venda en los ojos, creen los que apelan al 'ojos que no ven, corazón que no siente'. Y quizás tengan razón, pero se olvidan de que andan sueltos por ahí algunos poetas cuyo objetivo es justamente el contrario: iluminar, quitar la venda.

Emilio Silva escribía en secreto, con 12 ó 13 años, y el primer poema se lo dedicó a Antonio Machado. 'Imagino que escribo porque necesito expresar cosas. Es una forma de decir sin hablar. Yo he sido bastante tímido toda mi vida', admite el fundador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica.

Escribía para sumergirse en su inconsciente y buscarse a sí mismo, pero acabó cavando en la tierra para encontrar a su abuelo. Otra forma de poesía, porque como dice él mismo, 'la poesía es una forma de que emerja lo que está ahí en el magma, por debajo'. A los 14 años, una curiosa aparición: quedó finalista del concurso de poesía de su instituto y recibió de premio Poeta en Nueva York, de Lorca. 'Lo leí bastantes años después, porque es un libro muy complicado para entenderlo tan joven', dice.

No pudo ser poeta y terminó de periodista, por aquello de escribir. ¿Dolió no llegar? 'Te puedes quedar amargado, frustrado. El problema está si en la vida te abres puertas o te las cierras. Yo lo dejé todo hace diez años para escribir una novela sobre mi abuelo y desde entonces me han pasado cosas alucinantes', confiesa.

'España hace ruido para no pensar, la gente es muy poco crítica'

Emilio buscó a su abuelo en la ficción y lo encontró en la realidad. 'Me gusta la realidad, pero me interesa la ficción, porque nace de la realidad. Hay novelas que me han afectado mucho y que me han cambiado por dentro. Son dos cosas muy unidas. En el fondo, a saber qué es la realidad...'.

¿Será eso que nos quita el sueño? Para desahogarse, para aliviar la carga del que es demasiado consciente de lo que pasa a su alrededor, Emilio vuelve a la escritura, esta más afilada, en el blog ¡Quitándole fuego a los dioses!. 'Escribo de todo tipo de temas, pero siempre intentando ir contra el poder: el primero, el segundo, el tercero o el cuarto. Es un desahogo. Me da muchos disgustos este país'.

Y vuelve a mirar dentro, a lo esencial, donde encuentra ese fuego del que no se aparta ni a tiros: 'Aunque por fuera un país cambia rápidamente, por dentro no es así. La sociedad española es poco crítica. España hace ruido para no pensar. Tiene que ver con 40 años de dictadura y con una transición que se ha mirado el ombligo. El cambio hacia una sociedad que sea más crítica no se ha dado'.

'Releo mis textos y veo mis miedos; un poeta merodea las esencias'

En otra de sus vidas, esta más reciente, Emilio Silva vio el poder de cerca, casi lo palpó con la yema de los dedos: fue director de contenidos de Caiga quién caiga en la etapa de Manel Fuentes. Aunque no era parte de su trabajo, solía acompañar a los reporteros de política para verles las arrugas de cerca a los que manejan los hilos. Fue un travieso: 'Recuerdo la vez que, con Zaplana, llevábamos un algodón manchado de maquillaje. Como Zaplana estaba siempre moreno, Juanra Bonet se lo pasó por el cuello y lo mostró a cámara diciendo: ¡es maquillaje! Luego supimos que le había ofendido bastante más que las tortas dialécticas en el hemiciclo'.

Su pelea con la historia reciente de un país partido en dos como una sandía le viene de lejos. 'En el instituto, una profesora de Historia nos mandó un trabajo sobre la historia de uno de nuestros abuelos. Años después me dijo que varios padres se quejaron: que por qué le interesaba eso', recuerda. Quizás por eso se pregunta qué es eso de ser español. 'Hombre, me siento español. Dentro de mí soy un español federal'. Que conste.