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Un estilo de vida saludable garantiza ojos sanos en la vejez

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Por Alison McCook

Las personas que tuvieron unestilo de vida saludable, con ejercicio, buena alimentación ysin fumar, son significativamente más propensas a tener ojossanos.

El ejercicio y la dieta estuvieron relacionados con unmenor riesgo de desarrollar cambios oculares degenerativosasociados con la edad, y junto con la ausencia de tabaquismoprovocaron una "disminución especialmente profunda" de eseriesgo: más del 70 por ciento, precisó la doctora Julie Mares,de la University of Wisconsin en Madison.

"No necesitamos ser víctimas pasivas de los cambios de lavejez. Cosas relativamente pequeñas marcan la diferencia en sidesarrollaremos o no degeneración macular asociada con la edad(DMAE)", dijo Mares, quien recomendó: "Comer bien, moverse y nofumar".

La DMAE es más común en los mayores de 75 años, un grupoque se triplicará en los próximos 40 años. Ya hoy uno de cadacuatro mayores de 65 años tiene signos precoces de DMAE.

El trastorno ocular aparece por el crecimiento de vasosanormales detrás de la retina o el deterioro de las célulasretinianas sensibles a la luz; ambos pueden llevar a laceguera.

La condición no tiene cura, pero un ensayo clínico oficialde Estados Unidos reveló recientemente que una dosis alta deuna mezcla de antioxidantes (vitaminas C y E, betacaroteno yzinc) retrasa su avance.

El equipo de Mares revisó información sobre la dieta, elejercicio y el tabaquismo de 1.313 mujeres de 55 a 74 años,reunida en los 90.

A los seis años, se les realizó un control médico, incluidoun examen ocular para detectar la DMAE: 202 mujeres tenían eltrastorno; la mayoría en un estadio temprano.

El 11 por ciento del grupo con una alimentación mássaludable había desarrollado DMAE precoz, comparado con el 19por ciento del grupo con peor calidad alimentaria, incluido elconsumo de frutas, verduras, granos integrales, grasa yazúcares, entre otros elementos.

Una de cada 10 mujeres que más ejercitaban tenía DMAE, adiferencia de una de cada cinco del grupo más sedentario.

Al combinar el efecto de la dieta, el ejercicio y laausencia de tabaquismo, el riesgo de desarrollar DMAE disminuyóaún más, aunque el tabaquismo no influyó per sé.

El equipo analizó la relación de ciertos antioxidantes conel riesgo de desarrollar DMAE y las mujeres que más cantidadingerían eran menos propensas a desarrollar DMAE, pero no tantocomo las que tenían una alimentación saludable en general.

"Los resultados fueron más sólidos para la dieta saludableque para cada nutriente", dijo la autora.

En cuanto al ejercicio, aun aquellas participantes que noiban al gimnasio todos los días obtuvieron beneficios.

Diez horas de ejercicio suave, incluidas las tareas delhogar, la jardinería o caminar, u ocho horas de ejerciciomoderado ("en el que se puede hablar") por semana, estuvieronasociadas con una reducción del riesgo de desarrollar DMAE.

FUENTE: Archives of Ophthalmology, publicado online 13 dediciembre del 2010