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Los estímulos públicos a la economía dividen al G20

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La retirada de los estímulos a la economía mundial se perfila como uno de los temas más contenciosos de la cumbre del G20 esta semana, con un EEUU que insiste en mantener el gasto frente a una Europa asustada por su deuda.

Washington pedirá en la reunión, que tendrá lugar el sábado, que Alemania, Japón y China, los países con mayor superávit comercial, fomenten su demanda interna, de forma que se conviertan en motores de la recuperación, según una alta funcionaria estadounidense que pidió no ser identificada.

A su juicio, el sector privado aún no cuenta con suficiente impulso propio, por lo que es necesario que esos países por lo menos mantengan sus programas de estímulo este año, como también hará Estados Unidos, explicó.

En vista de que la recuperación económica es frágil en el mundo avanzado, Estados Unidos presenta un buen argumento, si no fuera porque la crisis de la deuda ha metido el miedo en el cuerpo de Europa.

La duda de los mercados sobre la capacidad de algunos países europeos de generar suficiente crecimiento y recaudación para pagar su deuda ha obligado a muchos de ellos a apretar el freno de forma brusca con medidas de ajuste presupuestario.

Alemania, que paga poco por su deuda porque sus bonos son buscados como un valor seguro, tiene espacio para acelerar su demanda, pero no voluntad, según los expertos.

"Los alemanes están intentando ser más virtuosos, como una muestra de liderazgo a los otros países europeos", dijo a Efe Heather Conley, ex subsecretaria de Estado Adjunta de Estados Unidos para Asuntos Europeos.

Berlín ha exigido a Grecia, España y Portugal, en particular, recortes profundos de su déficit, al tiempo que ha presentado su propio programa de ahorro, que comenzará en el 2011.

Bajo el peso de una deuda del 120% del Producto Interno Bruto (PIB), Japón también está en la onda de la disciplina fiscal y su nuevo gobierno ha anunciado subidas de impuestos.

En cambio, gracias a sus ingentes reservas en divisas, China es uno de los pocos países donde la deuda es un factor insustancial, pero el problema allí es un recalentamiento de la economía que infle burbujas inmobiliarias y bursátiles, por lo que el estímulo no es la solución.

China está llevando a su cola a América Latina, que afronta un riesgo que bien quisieran los europeos: que la economía crezca por encima de sus posibilidades y se genere inflación, especialmente en Brasil.

"A América Latina está llegando una avalancha de capital, como reflejo de los problemas en Europa", dijo Mauricio Cárdenas, un experto del Instituto Brookings y ex ministro de Desarrollo Económica de Colombia.

Se trata en muchos casos de una inversión cortoplacista y peligrosa, que aprecia la moneda y es proclive a una salida rápida.

A la región le conviene, por tanto, que la situación en Europa se normalice, al tiempo que los bancos centrales latinoamericanos suben las tasas de interés y retiran así el estímulo monetario para evitar el recalentamiento económico, explicó Cárdenas.

China también está muy preocupada por lo que pasa en Europa, pero desde el punto de vista comercial, pues se trata de su mayor comprador, según Charles Freeman, un experto en ese país del Centro de Estudios Internacionales Estratégicos (CSIS, en inglés), un instituto independiente.

"China ve con inquietud las señales de que ese mercado se está estrechando el cinturón y lo que eso significa para su propio crecimiento", dijo Freeman.

Sólo si constata que la debilidad europea da un golpe importante a su actividad económica tomará pasos más enérgicos para estimular la demanda interna, como quiere Washington, más allá de la apreciación gradual de su moneda ya anunciada, según los analistas.

Mientras, en Estados Unidos la ansiedad sobre el déficit también es patente.

Los líderes demócratas del Senado han sido incapaces de aprobar un proyecto de ley de "mini-estímulo" ya ratificado por la Cámara Baja para extender la ayuda a los desempleados, a un costo de 40.000 millones de dólares.

Este año se acabará la mayoría de los casi 787.000 millones de dólares que Obama logró del Congreso para azuzar a la economía y en 2011 llegará el momento de las decisiones difíciles, también para Estados Unidos.