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Estrasburgo pide quitar los crucifijos en las escuelas italianas

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El Tribunal Europeo de Derechos Humanos decidió el martes que las escuelas italianas deben eliminar los crucifijos de las paredes de sus aulas porque su presencia puede perturbar a los niños que no son cristianos.

La decisión provocado una gran polémica en Italia, que está profundamente ligada a sus raíces católicas.

"Este es un fallo abominable", dijo Rocco Buttiglione, un antiguo ministro de Cultura que ayudó a escribir encíclicas papales.

"Debe ser rechazado con firmeza. Italia tiene su cultura, sus tradiciones y su historia. Los que vienen de fuera deben comprender y aceptar esta cultura y esta historia", dijo.

La sentencia, que el Gobierno italiano dijo que apelaría, indicó que los crucifijos en las paredes de las colegios, una vista común que forma parte de la vida de los italianos, podrían perturbar a los niños que no eran cristianos.

Italia ha estado inmersa en un debate nacional sobre cómo tratar con la creciente población de inmigrantes, principalmente musulmana, y es probable que la sentencia se convierta en otro escenario de batalla para la restrictiva política del gobierno de centroderecha.

Un portavoz del Vaticano dijo que no comentaría el fallo hasta que no lo conociera con más detalle pero la poderosa Conferencia Episcopal Italiana dijo que la resolución "le provocaba tristeza y perplejidad".

Miembros del Gobierno del primer ministro Silvio Berlusconi expresaron abiertamente su malestar calificando la decisión judicial de "vergüenza", "ofensiva", "absurda", "inaceptable" y "pagana".

El caso fue presentado por una ciudadana italiana, Soile Lautsi, que se quejó de que sus hijos tuvieron que asistir a una escuela pública en el norte de Italia que tenía crucifijos en todas sus clases y argumentó que esto iba en contra de su derecho a dar a sus hijos una educación laica. El tribunal con sede en Estrasburgo falló a su favor.

"La presencia del crucifijo (...) puede ser alentadora para alumnos religiosos, pero también puede ser perturbadora para los alumnos que practican otras religiones o son ateos, sobre todo si pertenecen a minorías religiosas", dijo el tribunal en un fallo escrito.

Estrasburgo dijo que el objetivo de la educación pública es "fomentar el pensamiento crítico" y que el Estado no debe imponer creencias en establecimientos donde los individuos dependen de su autoridad.

El tribunal otorgó a Lautsi 5.000 euros (7.315 dólares) en daños y perjuicios.

Dos leyes italianas de la década de 1920, cuando los fascistas estaban en el poder, establecen que las escuelas deben tener crucifijos. Las leyes siguen técnicamente vigentes pese a que no han sido aplicadas estrictamente desde 1984, cuando el catolicismo dejó de ser la religión del Estado.

Sin embargo, un activista musulmán desató una controversia en 2003 cuando demandó la eliminación de los crucifijos en las escuelas italianas.

Juan Pablo II intervino en el debate diciendo que era antidemocrático y peligroso intentar borrar los símbolos religiosos de un país, y los tribunales italianos finalmente rechazaron la petición.