Publicado: 08.10.2014 23:30 |Actualizado: 08.10.2014 23:30

La estrategia del PP criminaliza a la enferma y exculpa a las autoridades

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"Al final,  la culpa va a ser de la enfermera". Este tuit u otros similares, que inundaron la red el lunes durante la rueda de prensa de la ministra de Sanidad, criticada incluso por sus compañeros de partido y Gobierno,  dejó de ser una exageración para convertirse en una realidad ayer. Las instituciones desplegaron una estrategia basada en centrar el foco en la actuación de la auxiliar de enfermería Teresa Romero y alejarlo de la precariedad del sistema sanitario para hacer frente a crisis sanitarias como ésta, que es la acusación que vienen haciendo sindicatos y profesionales sanitarios desde que se conoció el contagio.

La primera llamada la hicieron ayer las portadas de los diarios La Razón y Abc, que abrían sus ediciones informando de que el contagio de ébola se produjo al tocarse la cara Romero con uno de los guantes del traje EPI (equipo de protección individual) con el que se protegió para tratar al misionero Manuel García Viejo, que murió en España  por el virus contraído en África. A lo largo del día, la información se fue confirmando desde el hospital Carlos III, ahora dependiente de La Paz, y por la propia infectada, según el médico que la atiende. Pero la estrategia de las administraciones conservadoras siguió su curso y alcanzó su punto álgido con la comparecencia ayer por la tarde del consejero de Sanidad del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Javier Rodríguez, que había mantenido silencio desde el lunes, cargó en la Asamblea de Madrid contra la enferma Romero con especial virulencia y la acusó de "mentir" sobre su fiebre y de "ocultar" al médico de familia que había estado en contacto con el religioso enfermo de ébola. Posteriormente, y ante la repercusión de sus declaraciones, se vio obligado a matizarlas asegurando que quizás tenía la fiebre más baja de lo esperado con ébola porque había tomado paracetamol y achacando a un "accidente" la actuación de la profesional sanitaria al quitarse el traje.

Sobre lo que no se pronunciaron ni Rodríguez ni Ana Mato, que habló en el Congreso por la mañana, es sobre el protocolo del Ministerio de Sanidad, a cuyas lagunas sí sería imputable el accidente de Romero. Así, este protocolo obvia la recomendación de la OMS de que, cuando un profesional se despoja del traje EPI, debe ser "supervisado" por otro compañero entrenado, algo que, según el Ministerio de Sanidad, no se hizo con Teresa Romero con todas las garantías, es decir, puedo hacerse desde una esclusa.

Mientras el Gobierno de la Comunidad de Madrid cargaba contra la auxiliar de enfermería, desde Milán, donde acude a una cumbre europea de jefes de Estado y de Gobierno, Mariano Rajoy escenificaba el giro de 180 grados que ha dado el plan de comunicación del Ejecutivo. Después de entrevistarse en la tarde del martes con Mato en La Moncloa, según informó ayer El Periódico de Cataluña, y de guardar silencio desde el lunes, el presidente del Gobierno habló ayer hasta tres veces sobre la crisis del ébola, una en el Congreso de los Diputados, en respuesta al líder del PSOE, Pedro Sánchez, y otras dos veces en Milán, con los periodistas. Sobre todo sus respuestas a la prensa son muy excepcionales en un Rajoy que evita a los medios de comunicación constantemente.

El presidente del Gobierno, en esta ocasión, aprovechó una conversación en los pasillos y una rueda de prensa para garantizar que habrá "la máxima información". "Si hay que dar una rueda de prensa todos los días o un comunicado cuando no haya muchas novedades, se da", se ha comprometido. Rajoy ha alardeado, asimismo, de que sus colegas europeos le dijeron "que las cosas se están haciendo muy bien en España". Además, el jefe del Ejecutivo, contrariamente a lo que hizo por la mañana en la Cámara Baja , sí mostró su apoyo a la ministra de Sanidad: "Por supuesto que apoyo la gestión de la ministra Mato porque, si no, no sería ministra de Sanidad". 


http://www.quoners.es/debate/como-ciudadano-como-puntuarias-la-capacidad-de-nuestros-politicos-de-responsabilizarse-de-sus-errores-de-gestion