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Estrechar el Estrecho

El festival 'La mar de Músicas' destapa el arte contemporáneo de Marruecos

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Cuando las imágenes de vehículos cargados haciendo cola para cruzar la frontera empiezan a llenar los telediarios, los pintores Khalid El Bekay o Said Messari tratan de acortar los 14 kilómetros que forman el Estrecho.

Los dos forman parte de la programación del festival La Mar de Músicas de Cartagena, que ha dedicado su XV edición a Marruecos y propone un encuentro con las artes contemporáneas del país vecino. 'Aquí tenemos cerca de un 10% de población marroquí', comenta su director, Francisco Martín. 'El otro día tuvimos un concierto de Nass El Ghiwane, algo así como los Stones de allí. El entusiasmo fue contagioso', afirma.

El festival ofrece un viaje en dos sentidos: muestras como Caleidoscopio o Residentes, que recogen la obra de artistas contemporáneos marroquíes, y exposiciones españolas que ofrecen su visión sobre Marruecos.

«En mi país la apertura de galerías está cambiando el panorama artístico»

Monia Touiss es una pintora nacida en Tetuán. A los 21 años llegó a España para estudiar Bellas Artes e investigar nuevos caminos plásticos. Para ella, el panorama artístico está muy vivo en Marruecos: 'El Norte de África ha avanzado muchísimo. En España hay mucho desconocimiento de nuestra cultura. La gente te dice que conoce Marruecos porque ha hecho un tour de seis días. El país está en un momento de cambio: al abrirse nuevas galerías y exhibirse obra contemporánea se están desarrollando nuevas sensibilidades y estilos artísticos'.

Mohamed Fariji nació en Casablanca y reside en Barcelona desde 1999. Trabaja en la mediación artística impulsando proyectos a ambos lados del Estrecho. 'Lo que más me interesa es el tema del desplazamiento, el viaje puede ser muy doloroso', apunta aludiendo a su propia experiencia. Sus maletas de metacrilato transparente, repletas de historias, forman parte de la muestra Residentes. 'El trabajo con el arte conceptual es más complicado en Marruecos porque no hay mucha información. No hay museos de arte contemporáneo y sí algunas casas de cultura, pero son instrumentos gubernamentales'.

Los artistas se quejan de que las casas de cultura sean del Gobierno

No obstante, el festival demuestra que hay una importante creatividad entre los artistas marroquíes. 'Aunque sea arriesgado vivir del arte en mi país, no puedes tener miedo a nada. Un artista necesita transmitir ideas y si no encuentra los apoyos económicos, busca los personales, y de alguna manera consigue expresarse', explica Fariji. Él las canaliza a través de su espacio de intercambio artístico, Divers, en Barcelona.

La historia de la fascinación por Oriente entre los artistas Occidentales es muy antigua, pero desde los cuadros de Ingrès y Delacroix han caído muchos tópicos. Las obra de Rogelio López Cueva o las fotografías de José Manuel Navia y Alfredo Cáliz nacen de varias estancias de los artistas en Marruecos y muestran a un país que guarda sus tradiciones, pero empieza a hacer espacio a nuevas formas de vida.

El colectivo Democraciaformado por Pablo España e Iván López provoca una reflexión sobre las frágiles bases de la convivencia entre los inmigrantes y sus lugares de acogida. Para ello han difundido mensajes de la tradición popular marroquí que animan a tomar el poder al pueblo. Las reacciones han sido rápidas y el desconcierto ha venido de ambas partes, tanto de quienes entendían las frases en árabe como de los que no. Como asegura Fariji, lo importante es entrar en contacto: 'Nunca vamos a entenderlo todo de otra cultura pero conocer algo ya es mucho'. Una reflexión que es la razón de vida del festival.