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La "estrella" del Cantábrico regresa a las lonjas tras cinco años de espera

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Las redes echan de menos su brillo, las manos de los pescadores su textura resbaladiza y los paladares ese singular sabor de la "estrella" del Cantábrico, la conocida anchoa, bocarte o boquerón, que los profesionales del mar ansían como "locos" volver a pescar después de cinco años.

La Unión Europea decidió el pasado mes de diciembre que, por fin, tras cinco largos años, este lunes, día 1 de marzo, se reabra el caladero del Cantábrico a la pesca de la anchoa, pero con un cupo máximo de 7.000 toneladas para todos los pesqueros españoles y franceses.

Profesionales y administraciones reconocen la importancia de pescar esta especie, que el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, calificó de "caviar del Cantábrico", pero también se muestran cautos hasta ver en el mar si la anchoa ha recuperado su stock y pueden desarrollarse con normalidad las próximas costeras.

La falta de anchoa del Cantábrico ha supuesto que las administraciones hayan tenido que desembolsar millones de euros para el pago de ayudas al sector extractivo y ha provocado que la industria conservera reestructure su producción con otro tipo de anchoa procedente de Croacia, Marruecos o China.

Las cofradías de pescadores han visto también mermadas sus arcas por la ausencia de este pequeño pez, que aporta "mucho dinero" a los organismos que representan y defienden al sector, como ha dicho a Efe el presidente de la Federación de Cofradías de Cantabria, Manuel Vinatea, patrón mayor de la de Santoña, el municipio español con la mayor industria conservera de esta especie.

Las conserveras de Cantabria, que dan empleo a unas 2.000 personas, la mayoría mujeres, consideran que contar de nuevo con anchoa del Cantábrico aportará "un valor añadido de calidad" a su producto, aunque también demandan "control y prudencia" para no esquilmar el caladero, ha dicho a Efe el presidente de Consesa, la patronal regional de las empresas del sector, José Luis Ortiz.

Pero a quien más afecta que no haya capturas de anchoa es a quien la pesca, porque una buena costera "es más del 50 por ciento de las ganancias de un barco y de la gente en un año", ha aseverado Manuel Vinatea.

"Están muchas ilusiones depositadas en esa costera y estamos como locos porque se abra y por poder pescar", asegura a Efe el patrón del pesquero santoñés "Nuevo Virgen Poderosa", Alberto Martínez, quien trabaja ahora en la costera del verdel pero espera, con ansia, que llegue la anchoa. Y con la captura del bocarte, el verdel y el bonito "hacer el año".

Siete millones de kilos de anchoa para todas las flotas del Cantábrico (País Vasco, Cantabria, Galicia y Asturias) y para todos los pescadores franceses "no es prácticamente nada", pero el máximo representante del sector extractivo en Cantabria reconoce que hay que ser "cautos", hay que ver cómo está la reserva de la especie y fijar el futuro de esta pesquería, porque "se han perdido cinco años y no se puede perder más".

Así piensan también las administraciones, porque como ha asegurado a Efe el director general de Pesca de Cantabria, Fernando Torrontegui, la apertura de esta costera será "una quimera" si se capturan más toneladas de las fijadas ahora.

"La pesquería se está recuperando, pero el que se acabe de recuperar y lleguemos a una recuperación total y a una explotación dentro de los límites de sostenibilidad, es vital. Si no ocurre así será una vuelta a atrás y a empezar otra vez", ha advertido el director cántabro de Pesca, que aboga por la responsabilidad de los pescadores.

Torrontegui ha reconocido que por muchas sanciones que aplique la Administración y, aunque sean "muy graves", el sector "es vital" para que las capturas se queden en 7.000 toneladas hasta junio.

Después la Unión Europea revisará, con los informes científicos sobre el estado del caladero, si se pueden fijar cupos más altos, que el máximo representante de los pescadores de Cantabria confía en que puedan llegar a 15.000 ó 20.000 toneladas para la próxima costera.