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Estrenan la ópera inédita de Lorca que Falla no quiso musicar por frívola

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En 1922, un novel Federico García Lorca y un consagrado Manuel de Falla quisieron crear juntos una ópera. El poeta imaginó a "Lola, la comedianta", un libreto demasiado frívolo para el muy ultracatólico compositor que quedó inacabado y que ahora llega a los escenarios del Temporada Alta de Girona.

Marina Abad, además de ser la autora de la música y la única que canta en el escenario, es la Lola esbozada por García Lorca, en un montaje que se ha convertido en una comedia, un "musical autóctono", en palabras de Jordi Prat Coll, su director artístico, quien se ha encargado, además, de rematar el breve texto que el granadino dejó abandonado ante la desidia de Falla.

La obra, que se estrenará en el Teatro Municipal de Girona, el 11 y 12 de diciembre, es una coproducción de El Canal y Cultura Organizada con Sisè Sentit que de momento sólo se podrá ver en el marco de este festival.

Prat, reconocido lorcaniano, ha explicado que cuando le propusieron retomar este libreto de juventud, la historia de un triángulo amoroso, no se le pensó mucho, a pesar de que la dramaturgia del texto era extraña (poco más de cinco folios) lo que conllevaba cierto riesgo, sobre todo para no herir a los puristas de un autor más vinculado al drama que a la comedia.

La historia se centra en Lola, una actriz de mediados del siglo XIX que llega a una posada andaluza junto a su marido, un poeta (Iván Morales).

Allí se aloja también un marqués (Xavier Ripoll) quien sufre los estragos de un desengaño amoroso y que no puede evitar caer enamorado de ella, elección que no puede ser más desastrosa para sus intereses, ya que la pareja, en viaje de novios, decide pasárselo bien a su costa.

Con este argumento que transcurre en unas pocas horas, Prat ha optado por una dramaturgia de evidente toque shakeperiano, heredada de "El sueño de una noche de verano", en la que no sólo se van integrando las canciones que interpreta Abad, sino que además ha introducido poemas de García Lorca -nunca posteriores a 1926- que ayudan a que la historia vaya avanzando.

El director ha querido ser fiel a la herencia recibida. Por ello, el montaje es también un ejercicio pedagógico al mostrar el teatro dentro del teatro, lo que permite a los espectadores ver cómo los actores se cambian de ropa con una puesta en escena desnuda.

A pesar de la presencia de un poeta, el alter ego del autor del "Romancero gitano" es el marqués, afirma Prat, "un ser preparado para amar pero que no sabe elegir", dudas que debían correr entonces por la cabeza de un García Lorca que no había cumplido los 25 años y que no debía tener claro si quería ser músico o escritor.

La bailaora Belén Maya se ha encargado de la dirección de coreografía, que se sale de su flamenco tradicional, y que además interpreta un sólo que marca el paso de las horas en esa madrugada, mientras que el resto del cuerpo de baile actúan como duendes y hadas, "como si fueran polen".

Marina Abad ha sido sincera al asegurar que cuando leyó el texto de García Lorca éste le pareció "corto y superficial" y que fue Prat Coll quien le enseñó a ver las "capas" ocultas del personaje de Lola.

"Me cagué en las bragas", ha descrito la cantante, cuando se dio cuenta que tenía que aprenderse el texto para hacerse con el personaje.

"Lo mío son las canciones y pensaba que se me iba a olvidar el papel y aunque al principio, según Jordi, parecía que pedía permiso para saltar al escenario, al final he encontrado muy hueco", afirma la cantante.

Abad es encargada de la dirección musical de la obra que incorpora no sólo temas de aire flamenco, sino también habaneras y pequeñas composiciones que sirven de puntuación para todo el espectáculo.