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El estrés no aumenta el riesgo de esclerosis múltiple: estudio

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Por Genevra Pittman

Vivir en un ambiente hogareñoo laboral estresante no aumentaría el riesgo de desarrollaresclerosis múltiple (EM), según indicó un nuevo estudio.

Investigaciones previas habían sugerido que en las personascon esa enfermedad crónica, que afecta el cerebro y la médulaespinal, las experiencias estresantes podían agravar losbrotes.

Pero, aun tras estudiar a más de 150.000 mujeres, un equipono logró comprobar esa conexión, en parte porque no pudieronregistrar todas las experiencias estresantes ni su impacto enel sistema de defensa del organismo.

"Estos resultados no respaldan la idea de que el estréstiene un papel importante en la aparición de la enfermedad, yse necesitan mediciones reiteradas y más precisas paraexcluirlo finalmente de los factores de riesgo potenciales dela EM", escribe el equipo en la revista Neurology.

La Sociedad Nacional de Esclerosis Múltiple estima que unos400.000 estadounidenses tienen EM, una enfermedad sin cura yque aparece cuando el recubrimiento protector de las fibrasnerviosas comienza a romperse. Esto retrasa la comunicaciónentre el cerebro y el resto del cuerpo.

El equipo del doctor Alberto Ascherio, de la Escuela deMedicina de Harvard, analizó datos de dos estudios nacionalessobre enfermeras. Uno había comenzado en 1976 y el otro, en1989; las participantes respondieron regularmente sobre todaenfermedad que se les diagnosticaba, incluida la EM.

El primer grupo, de unas 93.000 enfermeras, respondiótambién sobre el nivel de estrés en el hogar y el trabajo a losseis años del estudio. El segundo grupo, de unas 68.500enfermeras, respondió sobre el abuso físico y sexual durante laniñez y la adolescencia, otra causa posible de estrés.

Entre el 2004 y el 2005, a 77 mujeres del primer grupo y a292 del segundo se les diagnosticó EM e informaron sobre losniveles de estrés. La diferencia se debió a que el segundogrupo incluía mujeres con EM diagnosticada antes del inicio delestudio y, además, más jóvenes que en el primero. La EM suelediagnosticarse entre los 20 y 40 años.

El nivel de estrés en el hogar y el sitio de trabajo noestuvo asociado con la probabilidad de tener EM: el 44 porciento de todas las participantes respondió que había padecidoestrés moderado en el trabajo, comparado con el 39 por cientode las mujeres con EM.

Las cifras fueron similares para el estrés moderado en elhogar.

El 11 por ciento de todas las participantes había padecidoestrés grave; en especial, el 5 por ciento del grupo con EM.Haber sido víctima de abuso físico no elevó el riesgo de tenerEM.

Los autores observaron un aumento leve de la EM en lasmujeres víctimas de abuso sexual en la niñez, pero aclaran queesto es difícil de interpretar, en especial porque aquellas quehabían sido manoseadas una vez tenían un menor riesgo dedesarrollar EM.

Una limitación del estudio es que sólo analizó aenfermeras, de modo que los resultados no son aplicables a loshombres. Además, el estudio indagó sólo sobre el estrés en unperíodo específico.

FUENTE: Neurology, online 30 de mayo del 2011