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Estudio demuestra que la religiosidad no nos hace más saludables

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Por Ivan Oransky

Varios estudios en lasúltimas dos décadas demostraron que los creyentes tienden a sermás saludables. Pero una nueva investigación sugiere que lasexperiencias espirituales no protegerían de los infartos ni delos accidentes cerebrovasculares (ACV).

El estudio sugiere que "ese aspecto de la vida de lapoblación no suma carga ni protección extra", dijo el doctorDonald Lloyd-Jones, de la Escuela de Medicina Feinberg de laNorthwestern University, en Chicago.

Los resultados del estudio dirigido por el equipo de LloydJones aparecieron en la revista Circulation.

Durante la revisión de los datos de casi 5.500participantes en otro estudio, los autores, uno de los cuales,Matthew Feinstein, es el estudiante de medicina de laNorthwestern que sugirió realizar el estudio, esperaban hallarmenos riesgo de infarto en aquellos con más "religiosidad".

El equipo definió religiosidad como la participación enactividades religiosas, oración o meditación y espiritualidad,sin importar la denominación. No se detallaron las creenciasreligiosas.

En cuatro años, se registraron 152 casos de enfermedadcardíaca u obstrucción arterial, incluidas nueve muertes, 42infartos y 24 ACV.

La tasa de esos problemas (menos del 1 por ciento por año)fue más baja que en la población general, un dato que el equipoesperaba porque había excluido a las personas con undiagnóstico de enfermedad cardíaca y problemas asociados.

De todos modos, ni la tasa de eventos cardíacos ni lacantidad de ciertos factores de riesgo, como colesterol alto,diabetes e hipertensión, variaron entre los que eran más omenos creyentes o espirituales.

Las únicas excepciones fueron los que asistían a serviciosreligiosos o eran muy espirituales, que tendían a ser obesos ymenos propensos a fumar.

Dado que muchas religiones desalientan el consumo detabaco, ese hallazgo no fue difícil de explicar y coincidió conlos resultados de estudios previos.

En cambio, se desconoce el motivo de la asociación con laobesidad, que es un hallazgo similar u opuesto al de estudiosprevios.

"No estamos seguros de si esos creyentes son más propensosa engordar por las actividades que realizan o si son obesos quellegan a la religión por la estigmatización social", dijoLloyd-Jones.

El doctor Harold G. Koenig, profesor de psiquiatría y demedicina en la Duke University, en Durham, Carolina del Norte,dijo que ese hallazgo no sorprende porque las congregaciones ylas familias se reúnen alrededor de las comidas.

Koenig, que estudió la relación potencial entre la salud yla religión, pero no participó en el estudio, opinó que lainvestigación está bien hecha, pero que tiene muchaslimitaciones que no explican los hallazgos.

Por ejemplo, señaló, la baja tasa de infartos y otrosproblemas podría ser una debilidad del estudio porque, enpequeñas cantidades, es muy difícil identificar la posibilidadde un efecto.

El especialista notó además que la mitad de la muestra eraafroamericana o hispana, dos grupos que tienen menos acceso ala salud que los blancos y los asiáticos estadounidenses, laotra mitad del grupo analizado.

FUENTE: Circulation, online 15 de enero del 2010.